Helicópteros descendieron en medio de la oscuridad en la misión contraterrorista más importante en la historia de Estados Unidos. Fue una operación tan secreta que solamente unos cuantos funcionarios norteamericanos sabían que iba a suceder.

El lugar fue un complejo fortificado en un acaudalado suburbio paquistaní a dos horas de Islamabad. El blanco era Osama bin Laden.

Funcionarios de los servicios de inteligencia descubrieron el complejo en agosto, cuando monitoreaban a un mensajero de al-Qaida. La CIA había estado a la caza del correo desde hacía años, desde que varios detenidos le dijeron a interrogadores que el hombre era de tanta confianza de bin Laden que probablemente estaba viviendo con el propio líder de al-Qaida.

El complejo está rodeado por muros de una altura de hasta seis metros, coronados por alambre de púas. Dos portones custodiados eran la única forma de ingreso.

Una terraza en el tercer piso estaba protegida por un muro de dos metros y medio. El lugar no tenía conexiones de internet ni teléfono. Los residentes incineraban su basura, en lugar de dejarla afuera para ser recogida.

Funcionarios de los servicios de espionaje norteamericanos pensaban que el complejo de un millón de dólares fue construido hace cinco años para proteger a una importante figura del terrorismo. La pregunta era a quién.

La CIA se preguntó una y otra vez quién pudiera estar viviendo tras esos muros. Cada vez, concluyó que casi seguramente se trataba de bin Laden.

El 29 de abril, el presidente Barack Obama aprobó una operación para matar a bin Laden. Fue una misión que requirió una precisión quirúrgica, mucho más que la que podía ser ofrecida por los aviones no tripulados del gobierno.

Para ejecutar a bin Laden, Obama envió a un pequeño contingente de un cuerpo de elite llamado Equipo Seis de la unidad SEAL de operaciones especiales de la Armada de Estados Unidos. Esa unidad, de dos decenas de elementos, fue puesta bajo el mando del director de la CIA Leon Panetta, cuyos analistas monitorearon a distancia.

La oficina de Panetta fue convertida en el centro de comando.

Los detalles de como se desarrolló la operación aún no están claros, pero el mensajero de al-Qaida, su hermano y uno de los hijos de bin Laden también murieron. Ningún estadounidense resultó herido. Funcionarios el gobierno se limitaron a decir que bin Laden "se resistió" disparando un arma.

Entonces el hombre que ordenó el pero ataque terrorista en la historia de Estados Unidos murió de un balazo a la cabeza del comando estadounidense.

Era la tarde del domingo en Virginia cuando Panetta y su equipo recibieron la confirmación de que bin Laden estaba muerto. Vítores y aplausos estallaron en la sala.

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Los periodistas de The Associated Press Kimberly Dozier, Adam Goldman y Julie Pace en Washington DC contribuyeron a este despacho. Kathy Gannon contribuyó desde Islamabad.