El príncipe Carlos retomó sonriente y relajado sus actividades públicas tras la boda de su hijo con un viaje a Washington D.C., donde visitó una pequeña granja urbana que produce alimentos para residentes de bajos ingresos.

El príncipe de Gales pasó unos 35 minutos recorriendo la Granja Common Good City en Capitol Hill. Llevaba un traje gris en el día nublado, saludó de mano y habló con algunos de los trabajadores de la granja, voluntarios y decenas de personas que se reunieron alrededor de una cerca.

El príncipe no habló con reporteros ni se dirigió a la multitud, pero sí conversó con niños sobre compostas y con los integrantes de un grupo de jazz. Carlos ha sido desde hace mucho un activista de la agricultura sostenible. Durante su visita en la granja tomó un poco de espinaca y le dio una mordida.

"Habló sobre la comida", dijo Lonice Queen, de 15 años, que vive cerca de la granja y trabaja como voluntaria en ella. "La probó y le gustó".

La visita de Carlos a Washington es la primera desde el 2007. El miércoles tiene programada una reunión con el presidente Barack Obama y también dará un discurso en un congreso sobre "El futuro de los alimentos", en la Universidad de Georgetown. El viernes su hijo mayor, el príncipe Guillermo se casó con Kate Middleton.

Carlos voló a Estados Unidos en un jet privado que le prestó el millonario tejano Joe Albritton, un amigo cercano y colaborador con las organizaciones no lucrativas del príncipe.

Horas antes el martes, Carlos visitó la Corte Suprema y se reunió con los jueces Stephen Breyer, Antonin Scalia y la jueza de ascendencia puertorriqueña Sonia Sotomayor.

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El periodista de The Associated Press Mark Sherman contribuyó con este despacho.