Israel se paralizó hoy durante dos minutos con el ulular de las sirenas antiaéreas en recuerdo de los seis millones de judíos exterminados por el régimen nazi y sus aliados durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

A las 10.00 de la mañana hora local (07:00 GMT) y durante dos minutos se detuvo toda actividad en las calles, comercios, oficinas, colegios e instituciones al escucharse por los altavoces y medios de comunicación las sirenas que se utilizan en caso de guerra.

La inmensa mayoría de la población israelí se puso en pie y detuvo por completo su actividad; los conductores se bajaron de sus vehículos y junto a los peatones se quedaron parados y en silencio en calles y carreteras como muestra de respeto a la memoria de las víctimas de la "Shoá" (Holocausto, en hebreo).

De esta forma y durante las seis décadas desde la creación del Estado, Israel rinde homenaje a los seis millones de judíos muertos en los guetos y campos de concentración nazis, en una política destinada a acabar con el judaísmo europeo con un plan conocido como la "Solución Final".

La jornada solemne en recuerdo de las víctimas y de aquellos que combatieron contra el régimen de Adolf Hitler, comenzó en la tarde de ayer y se prolonga durante el día de hoy, en el que las televisiones emiten reportajes y películas sobre el Holocausto y se desarrollan actos institucionales y servicios religiosos.

Israel fijó el Día del Holocausto una semana antes de la fecha del establecimiento del Estado judío de acuerdo al calendario hebreo, una conmemoración que en los países occidentales tiene lugar el 27 de enero, día de la liberación del campo de Auschwitz por las tropas soviéticas.

Uno de los eventos centrales del día es la lectura en el Museo del Holocausto de Jerusalén, el Yad Vashem, de los nombres de víctimas en una ceremonia en la que participa el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y destacados dirigentes del país.

Posteriormente se oficiará el principal servicio religioso en esa institución, galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2007 y visita obligada de todo dignatario que visita Israel.

Con motivo de esta jornada solemne, el Museo ha lanzado este año una campaña para recolectar los enseres de supervivientes del Holocausto residentes en Israel, para lo que ha dispuesto en sus instalaciones un punto de recogida en el que podrán depositar a partir de hoy fotos, documentos, artículos o creaciones artísticas relacionadas con uno de los capítulos más oscuros de la humanidad.

Estas actividades siguen a la ceremonia que albergó anoche el Yad Vashem, situado en el Monte Herzl de Jerusalén, donde seis supervivientes encendieron otras tantas antorchas, una por cada millón de víctimas mortales judías en el genocidio.

En ella, Netanyahu habló una vez más de las lecciones que Israel debe aprender del Holocausto, y afirmó que su país no debe ignorar las amenazas de aquellos que "desean aniquilarnos", en alusión al régimen iraní.

Por su parte, el presidente del Estado, Simón Peres, manifestó que el Holocausto prueba que los judíos deben defenderse por sí mismos y condenó a los líderes de Irán por negar el Holocausto.

"El Holocausto determinó de una vez y para siempre que no hay un reemplazo a un hogar para nosotros".

Peres sostuvo que "las naciones del mundo han anunciado que no permitirán que Irán posea armas nucleares" y que "sus palabras ahora están siendo puestas a prueba".