No es casualidad que el Festival de Jazz y Patrimonio de Nueva Orleáns haya decidido hacerle honor a Haití.

La ciudad y el país tienen más en común que simplemente su amor por la música y la cultura. Tienen un pasado histórico compartido y ambos son sobrevivientes de desastres, dijo Richard Morse, vocalista principal y fundador de la banda haitiana RAM, del movimiento musical mizik rasin.

Morse recordó que tanto Haití como Nueva Orleáns fueron alguna vez parte de la misma colonia francesa, pero que en 1803 Napoleón le vendió Luisiana a Estados Unidos luego de una exitosa revuelta de esclavos negros en lo que hoy se conoce como Haití. Expertos sostienen que después de esa derrota Napoleón consideró que quedarse con Luisiana sería problemático y decidió venderle la tierra a Estados Unidos por 15 millones de dólares.

La banda de Morse tiene planeado tocar la segunda semana del festival y es una de las incluidas en el encuentro de este año. El ex candidato presidencial Wyclef Jean tuvo una presentación en el día de apertura del festival, mientras que la reina de las canciones haitianas, Emeline Michel, se subió al escenario en la plaza Congo el sábado. Otros que participarán serán Tabou Combo, Djakout (numeral) 1, y Ti-Coca & Wanga-Neges.

El domingo, la banda DJA-RaRa paseó en caravana por la feria, llamando la atención de los espectadores a lo largo de la ruta que lleva al Pabellón de Haití, donde realizaron una presentación.

"Son contagiosos", dijo Sabel Gipson, de Nueva Orleáns. "Representan no sólo la cultura y el espíritu de los haitianos, sino también de la diáspora africana".