Un acuerdo para terminar la crisis política en Yemen está a punto del colapso luego de que el presidente yemení se rehusó a firmarlo personalmente, deteniendo las conversaciones y amenazando con sumergir aún más a la empobrecida nación árabe y aliada clave de Estados Unidos en el desorden y el derramamiento de sangre.

El estancamiento del acuerdo para que Alí Abdalá Salé deje el poder luego de casi tres meses de protestas en contra de su gobierno incrementaría la posibilidad de más derramamiento de sangre en la nación, acosada por serios conflictos y profunda pobreza y hogar de la rama más activa de al-Qaida.

Al menos 140 personas han muerto durante los ataques de las fuerzas leales al gobierno en contra de los manifestantes, quienes, sin embargo, han crecido en número semana tras semana. La violencia, que ha incluido ataques con francotiradores, desencadenó la renuncia de varios líderes militares, miembros del partido en el poder, diplomáticos y otros para unirse a la oposición, aislando cada vez más al presidente.

Sin embargo, Salé se ha aferrado al poder, gracias en parte al apoyo de las unidades militares mejor entrenadas y equipadas del país, que están bajo el comando de uno de sus hijos y otros parientes cercanos.

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Hendawi reportó desde El Cairo.