Los obreros de Honduras pidieron hoy en el Día del Trabajo un aumento de salarios, el abaratamiento de la canasta básica, la convocatoria de una Asamblea Constituyente, el regreso del expresidente Manuel Zelaya y el reintegro del país a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).

Miles de miembros de las tres centrales obreras de Honduras, maestros y seguidores de Zelaya, entre otros, participaron en la marcha del 1 de Mayo, que transcurrió pacíficamente desde un bulevar del sector sur hasta el parque central de Tegucigalpa.

El Gobierno de Porfirio Lobo debe aplicar "un estricto control de la canasta básica" y otorgar "un aumento general de salarios", señalaron en una proclama conjunta la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), la Central General de Trabajadores (CGT) y la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH).

Le demandaron, asimismo, "garantizar el regreso sin condiciones del expresidente Manuel Zelaya", derrocado el 28 de junio de 2009 y quien reside en la República Dominicana desde 2010.

Las centrales obreras pidieron "eliminar el modelo neoliberal e instaurar un modelo al servicio del pueblo a través de una Asamblea Nacional Constituyente".

"Lo que procede después de un golpe de Estado es una Asamblea Constituyente", puntualizó el manifiesto, leído en turnos por los dirigentes José Luis Baquedano, Miguel Aguilar y Roberto Sevilla, de la CUTH, la CGT y la CTH, respectivamente.

La esposa de Zelaya, Xiomara Castro, quien también participó en la manifestación, dijo a periodistas que el exgobernante volverá a Honduras "en el momento en que él tenga la libertad" para hacerlo.

"Esperemos a ver qué sucede", expresó Castro en relación al fallo que una Corte de Apelaciones debe emitir en los próximos días sobre si anula o no los dos procesos por supuesta corrupción que el Ministerio Público incoó contra Zelaya.

Castro reiteró el "compromiso" del expresidente de "luchar por los derechos de los trabajadores".

La CGT, la CUTH y la CTH subrayaron en su proclama que el Gobierno de Lobo representa la continuidad del golpe de Estado y que junto a los organismos financieros internacionales y "los golpistas son los responsables de la crisis" que vive Honduras.

Le pidieron a Lobo reintegrar al país al ALBA y al programa Petrocaribe, porque "son parte de la integración latinoamericana y de beneficio para todo el pueblo".

Exigieron el respeto de los derechos humanos y sindicales, y el cese de la "represión" contra sindicalistas, campesinos, maestros, periodistas, homosexuales y miembros del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), formado por los adeptos de Zelaya.

También demandaron la derogación de una ley que fomenta el empleo por horas y de una ley antiterrorista que "criminaliza" acciones de protesta como las tomas de edificios y carreteras.

Los trabajadores rechazaron el proyecto de ciudades modelo que Lobo impulsa para atraer las inversiones, por considerar que significarán "entregar soberanía a compañías extranjeras" y constituirán "un Estado dentro de otro Estado".

Rechazaron también el tratado de libre comercio vigente con EE.UU. y el que se negocia con la Unión Europea.

Los manifestantes lanzaron petardos, protagonizaron escenas de teatro callejero y portaron mantas y pancartas con mensajes alusivos a sus demandas.

Un cordón policial se apostó en los bajos del Parlamento hondureño en previsión de incidentes, que no se produjeron.