Miles de obreros guatemaltecos participaron hoy en la marcha conmemorativa del Día Internacional del Trabajo en la que se manifestaron en contra del alto costo de la vida y exigieron al Estado garantice el pleno derecho de la libertad sindical.

Durante más de cuatro horas, unos 15.000 trabajadores, según los organizadores, acompañados por centenares de estudiantes universitarios, campesinos e indígenas, se desplazaron desde el monumento al trabajo, al sureste de la capital, hacia el centro histórico.

Frente al Palacio Nacional de la Cultura, en la Plaza de la Constitución, los líderes de las principales centrales obreras del país centroamericano responsabilizaron al Gobierno del presidente Álvaro Colom de permitir la especulación y el desmedido incremento de los precios de los combustibles y de los productos de la canasta básica.

Rogelio Ramírez, líder del Frente Nacional de Lucha, el cual aglutina a decenas de organizaciones sindicales y populares, denunció que el sector empresarial ha emprendido una cruzada para despojar a los trabajadores organizados de sus libertades sindicales.

"Las cámaras empresariales abusan de recursos legales para coartar el derecho de manifestación de los trabajadores" en lo que son apoyados por las autoridades judiciales, señaló Ramírez.

Los obreros también expresaron su desencanto por el proceso electoral que de forma oficial iniciará mañana, lunes, y que concluirá en los comicios de septiembre próximo, porque ningún partido ha publicado sus propuestas en torno al tema laboral.

"Es evidentemente notoria la ausencia de propuestas en torno al tema laboral de la totalidad de partidos políticos, los cuales, lejos de presentar una agenda seria de desarrollo nacional sostenible, han convertido el escenario político en un circo", señaló la Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala (Unsitragua).

Esa organización aseguró que "este proceso electoral es uno más y forma parte del show de los partidos políticos de derecha que se enquistaron desde 1954".

Manifestaciones similares se realizaron en las principales ciudades del interior del país, en las que las reivindicaciones giraron en torno al derecho de los campesinos a la tierra, así como a la urgencia de la aprobación de la ley de desarrollo rural.