Los portugueses celebraron hoy el 1 de mayo con dos grandes marchas en Lisboa y Oporto, en las que pidieron salarios justos y protestaron contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), que participa en el rescate financiero del país.

La Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP), de tendencia comunista, y la Unión General de Trabajadores (UGT, socialista) se manifestaron en la capital lusa de forma separada, aunque con preocupaciones semejantes ante la crisis económica en Portugal, que ha solicitado ayuda financiera para evitar la bancarrota.

La CGTP, la principal central sindical lusa con cerca de 800.000 afiliados en un país de diez millones de habitantes, congregó a miles de trabajadores que enarbolaron banderas, claveles y camisas rojas, en referencia a la revolución del 25 de abril de 1974 que llevó la democracia a Portugal tras décadas de dictadura.

En un acto en la céntrica plaza lisboeta de Alameda, el secretario general de la CGTP, Manuel Carvalho da Silva, criticó las exigencias que impondrá el rescate financiero -actualmente en fase de negociación- y anunció la convocatoria de dos manifestaciones en Lisboa y Oporto para el 19 de mayo.

Esta protesta se suma a la del 6 de mayo -organizada por la Federación Nacional de los Sindicatos de la Función Pública (FNSFP), encuadrada en la CGTP- en protesta por los esperados sacrificios a los que se someterá a los funcionarios en contrapartida al respaldo económico de Bruselas y el FMI.

En un acto con menos participación que el de la CGTP, el secretario general de UGT, João Proença, avisó a Bruselas y el FMI de que su sindicato no aceptará "más condiciones y sacrificios a los trabajadores" y consideró "fundamental" que salga un Gobierno de mayoría de las elecciones anticipadas del próximo 5 de junio.

La caída del Gobierno socialista de José Sócrates el pasado 23 de marzo, a causa del rechazo parlamentario a su último plan de ajuste, aceleró la petición de un rescate financiero para Portugal y provocó la convocatoria de comicios legislativos.

Según los últimos sondeos, ningún partido obtendrá la mayoría absoluta, ya que a los conservadores, principales rivales de los socialistas, se les augura un estrecho margen de ventaja.

Durante la jornada de protesta de hoy no se registraron incidentes graves, aunque varios dirigentes socialistas fueron abucheados e insultados por algunos manifestantes, descontentos con las políticas de los seis años del Gobierno de Sócrates.