Diana Olivares vive en un campamento de tiendas mugrientas y carritos de compras atestados en un callejón a menos de cinco kilómetros del parque Disneyland de Anaheim. Su vida es un universo diferente del de los cuentos de hadas del así llamado "Lugar más feliz del mundo".

Para Olivares, detalles mundanos como los horarios de baños públicos en el parque comunitario son obsesiones necesarias para sobrevivir.

"Vas a apestar de vez en cuando porque hace mucho frío", dijo Olivares, temblando. "¿Dónde vas a bañarte si los baños están cerrados? ¿A dónde se supone que vas a ir?".

Un recién formado grupo interreligioso llamado Poverty Task Force (Fuerza especial contra la pobreza) espera encontrar soluciones para esos problemas, en su campaña contra el desamparo en Anaheim, una ciudad que lidia calladamente con una población callejera raramente vista por los millones de turistas que acuden al parque de Disney cada año.

Las diversas iglesias y mezquitas de Anaheim han colaborado informalmente desde hace tiempo para cubrir las carencias, con comida y albergues de emergencia, pero ambas partes se dieron cuenta de que solamente estaban proveyendo soluciones temporales.

"No estamos siguiera arañando la superficie de la ciudad", dijo el diácono Doug Cook, de la Iglesia de San Antonio de Padua y miembro de la coalición. "¿Cuántas iglesias hay en Anaheim? Centenares y tenemos apenas 15 en la Poverty Task Force. Somos probablemente 10% o menos. ¿Qué pasaría si tuviésemos el otro 90%?", se preguntó.

Las congregaciones tienen una tarea difícil.

La pujante industria turística de la ciudad crea una abundancia de empleos de baja paga que mantienen a muchos residentes con apenas a un pago médico o una reparación automovilística de ser desalojados de uno de los mercados de alquiler más caros de Estados Unidos, dijo Bob Murphy, gerente general de American Family Housing, una organización sin fines de lucro que administra varios programas para desamparados.

Setenta por ciento de los desamparados en el condado de Orange son mujeres y niños, algo reflejado en la serie documental de HBO del año pasado "Homeless: The Motel Kids of Orange County".

El nivel total de desamparados ha subido 600% desde 1989, con entre 21.000 y 35.000 personas en las calles, de acuerdo con estadísticas compiladas por la Poverty Task Force sobre la base de conteos de desamparados y sistemas de rastreo del condado.

El alquiler promedio de un apartamento de dos dormitorios en el condado es de 1.350 dólares, lo que requiere ingresos de 25 dólares la hora. La mayoría de los desamparados ganan la mitad de esa cifra, dice Murphy.

"La gente ve el condado Orange como playas y riqueza. Creo que lo que estamos haciendo es educar a la gente", dijo Kerry Gallagher, una activista con la Organización Comunitaria de la Congregación del Condado de Orange.

"Mucha gente del condado no quiere admitirlo, porque eso mancharía nuestra imagen. Si respondemos, estamos reconociendo el problema", añadió.

Esa actitud es algo para lo que se están preparando líderes del proyecto mientras incrementan la difusión de sus ideas en las semanas próximas.

Líderes de congregaciones católicas, protestantes, musulmanas y unitarias que integran la coalición han usado sus púlpitos para predicar sobre la necesidad de servicios para desamparados en la ciudad. El grupo lanzó una campaña de petición en febrero antes de una presentación el 8 de marzo ante el recién electo concejo municipal.

Se espera que los miembros de la fuerza especial encuentren resistencia: El eje de su plan es un enorme edificio — estilo complejo comercial — que sería un centro regional para los desamparados, que ofrezca todos los servicios que necesitan bajo un solo techo.

La estrategia de cinco años incluye otras 14 recomendaciones, incluyendo un equipo de policías entrenados para ayudar a los residentes sin hogar, un censo de desamparados y una "zona segura" para cosas como camiones con sopa e inodoros portátiles.

Las ideas están diseñadas para encajar en el plan actual del condado, que comenzó en 2008 con el objetivo de eliminar el desamparo en un decenio.

Lorri Galloway, una veterana concejal que administra además un hogar para mujeres desamparadas y víctimas de abusos, pronostica una batalla política difícil.

"Definitivamente no va a ser fácil ...", dice. "va a haber preocupaciones de personas, empresarios, de que esto va a cambiar la imagen del 'Lugar más feliz del mundo'''.

___

En internet:

Anaheim Poverty Task Force: http://anaheimptf.org/