Los tanques del ejército sirio bombardearon el domingo el casco antiguo de una ciudad que es el corazón del levantamiento popular del país desde hace seis semanas y se enviaron más refuerzos a la zona, que ha estado sitiada durante casi una semana, dijo un testigo.

Los residentes han permanecido desafiantes: Incapaces de salir de sus casas, corean "¡Dios es grande!" el uno al otro desde sus ventanas por la noche para darse ánimos, pero enfureciendo a las fuerzas de seguridad.

"Nuestros vecinos nos pueden escuchar y responden", dijo un residente de Dara, en declaraciones dadas a The Associated Press por teléfono satelital.

Dara ha estado sin agua, combustible y electricidad desde el lunes, cuando el régimen sirio envió tropas respaldadas por tanques y francotiradores para aplastar las protestas que demandan el fin del gobierno autoritario del presidente Bashar Assad.

Tanques y vehículos blindados de transporte de tropas han dividido barrios y los francotiradores en los tejados de la ciudad mantienen a los residentes refugiados en sus hogares. Otras áreas del país también han sido objeto de control militar, pero Dara ha enfrentado el asedio más grave.

El número de muertos ha aumentado a 545 en todo el país debido que las fuerzas del gobierno han disparado contra los manifestantes: una acción que ha sido condenada internacionalmente y que ha hecho que Estados Unidos haya decidido imponer sanciones financieras contra las figuras superiores del régimen.

Los tanques dispararon el domingo proyectiles contra el corazón del antiguo barrio romano de Dara, dijo un residente que vive en las afueras de la ciudad. Precisó que pudo identificar las armas porque era ex soldado.

Los hombres tenían prohibido salir de sus casas, pero a las mujeres se les permitió caminar por las calles en la madrugada para buscar pan, dijo el ex militar, quien habló bajo la condición de no ser identificado por temor a que las fuerzas sirias tomen represalias.

Los relatos de los testigos no pudieron ser verificados de forma independiente. Siria ha prohibido la cobertura de casi todos los medios de comunicación extranjeros y ha restringido el acceso a puntos conflictivos, por lo que es casi imposible confirmar los acontecimientos dramáticos que sacuden a uno de los regímenes más autoritarios del mundo árabe.

Además del cerco militar, las fuerzas de seguridad continuaron su campaña de detenciones de activistas y presuntos manifestantes, dijo en Damasco la activista Razan Zaitouné, quien se esconde del gobierno sirio con su esposo.

"Quieren paralizar el movimiento (de protesta)", dijo Zaitouné el domingo.

Zaitouné dijo que las fuerzas de seguridad detuvieron al hermano de su marido, de 20 años de edad, para presionar a la pareja a fin de que se entregue. Ella dijo que el arresto ocurrió el sábado por la tarde, después que el joven estaba revisando su casa en Damasco.

"El nos llamó diciendo que ellos (las fuerzas de seguridad) golpeaban fuertemente a la puerta. Estaba terriblemente asustado y me dijo que iban a tumbar la puerta", dijo Zaitouné.

El joven llamó de nuevo una hora más tarde, claramente asustado, agregó. "Me dijo: ven, que quiero verte; era evidente que estaba siendo presionado para que hablara con nosotros", dijo. No han sido capaces de entrar en contacto con el joven desde entonces.