El "periodo de entreguerras", la tensa calma que viven Real Madrid y Barcelona a la espera del último clásico del curso, animó la lucha por la permanencia en la Liga, donde, a rebufo de las sorprendentes victorias de Zaragoza y Real Sociedad, se clarificó la zona baja, con el Almería prácticamente desahuciado y el Hércules cada vez más cerca de Segunda.

Enredados en su intercambio de agravios y conscientes ambos de que la Liga está casi resuelta, madridistas y barcelonistas no encontraron suficiente motivación para superar a Zaragoza y Real Sociedad, que sumaron tres puntos con los que no contaban en una trigésima cuarta jornada que se completará mañana con el Espanyol-Athletic.

En el Bernabéu, a Mourinho no le sirvió esta vez con alistar a buena parte de su lujoso banquillo para sacar adelante un partido incómodo, que leyó mejor el Zaragoza del mexicano Javier Aguirre (2-3). El Real Madrid no logró, siquiera, concluir el encuentro con el equipo al completo, un objetivo mínimo tal como se suceden las semanas. El expulsado en esta ocasión fue Ricardo Carvalho.

Acto seguido, en Anoeta, el Barça, con numerosos jugadores del B, se sintió campeón antes de tiempo. Marcó Thiago Alcántara en el primer tiempo y el equipo de Pep Guardiola cedió la iniciativa. Un error ante un rival que aún miraba a la zona baja y que, además, trataba de resguardar el récord invicto logrado por la Real Sociedad de Alberto Ormaechea en la temporada 1979-80 (32 jornadas sin derrota).

Empató el uruguayo Diego Ifran y Xabi Prieto de penalti, infligió a los azulgrana su primera derrota como visitantes. Un tropiezo menor, porque serán campeones si logran, ante el Espanyol, cualquier resultado mejor que el que consiga el Real Madrid en Sevilla, el próximo sábado.

Los triunfos de Zaragoza y Real Sociedad espolearon a un buen puñado de equipos que, el domingo, se vieron obligados a ganar para no dar ventaja a esos dos.

Esta situación no alteró mucho, sin embargo, los planes de Levante y Sporting, que desde hace una semana sabían que el empate sin goles en el Ciudad de Valencia no era tan malo y a ello se pusieron sin demasiado disimulo. Tanto que el ánimo de la afición osciló entre el enfado y la sorna (que se besen, que se besen).

Más se aplicaron el Málaga de Manuel Pellegrini, el Racing y Osasuna, triunfadores como locales frente al Hércules (3-1), al Mallorca (2-0) y al Valencia (1-0), respectivamente.

Revitalizados desde que recuperaron a Julio Baptista, los malaguistas remontaron el tanto conseguido por el paraguayo Nelson Haedo Valdez gracias al delantero brasileño, que firmó otros dos, y al venezolano Salomón Rondón (3-1). Tienen ahora dos puntos más que el Getafe, que marca la última plaza de descenso, mientras que al Hércules se le abre un negro panorama, con cinco puntos menos que el Deportivo y sólo cuatro jornadas por delante.

El Racing tampoco pasó apuros ante el Mallorca, quien desde la semana pasada festeja su permanencia. Dos tantos de los suecos Rosenberg y Kennedy, a los que se les ha achacado su poco gol, fueron suficientes.

Con un punto menos que el Racing se sitúa Osasuna, que respondió con vigor ante el Valencia y, gracias a un disparo de Cejudo que desvió el lituano Stankevicius, sumó un triunfo que mete en el descenso al Getafe.

Todo se le nubló al conjunto de Michel, que durante una hora creyó aprovecharse de la depresión del Villarreal, goleado el jueves en Oporto, pero al final se vio superado por los goles de Cani y Rossi.

El gol de Rossi, además, rescató con gancho al Almería de la Segunda División. Tras perder ante el Sevilla (0-1), y después de que Pedro Ríos adelantase al Getafe, el equipo de Roberto Olabe estuvo matemáticamente en Segunda, pero finalmente pudo compartir la alegría de El Madrigal y se mantiene una semana más en Primera. Pendiente tan sólo de un milagro, con doce puntos de desventaja respecto al decimoséptimo, los mismos que deben disputarse.

También contiene la respiración el Deportivo, el primero que se salva de la quema, que ante el Atlético, el sábado, sucumbió al acierto del Kun Agüero (0-1).

Con cuatro enfrentamientos directos en la trigésima quinta jornada (Zaragoza-Osasuna, Sporting-Deportivo, Hércules-Racing y Getafe-Almería) el descenso puede quedar casi visto para sentencia dentro de siete días.