Es una leyenda viva del cine y a sus 76 años Robert Redford sigue dirigiendo películas y actuando en algunas tan complicadas como "All is lost", presentada hoy en Cannes fuera de competición. Y está convencido de que ha sobrevivido porque estaba "dentro del sistema de Hollywood, pero no vivía en él".

"Si hubiera vivido dentro del sistema, no estaría aquí ahora", señaló Redford, para quien instalarse en las montañas, lejos de las tentaciones de Hollywood e incluso de Nueva York, es lo que le ha permitido preservar su forma de ver el cine.

"Es importante mantener las distancias y mantener separada la vida personal de la profesional", afirmó Redford en la presentación en Cannes de un filme en el que es el único actor, un hombre que realiza una travesía en solitario en un velero en el Océano Índico, segundo largometraje de J.C. Chandor, tras "Margin Call".

Un ejemplo de cine independiente, un sector que siempre ha estado en una situación complicada, "pero especialmente ahora", afirmó Redford, quien consideró que en estos momentos se está produciendo un gran cambio en el cine que "no es precisamente a favor de los artistas".

Pero en su opinión, no importa qué tipo de historia se ruede, sea grande o pequeña: si tiene humanidad, funciona, como es el caso de "All is lost", un filme que fue un enorme desafío para Redford y que, con la distancia del lugar en el que se desarrolla y los más de 40 años pasados, trae a la memoria "Jeremiah Johnson", de Sydney Pollack, presentada en competición en Cannes en 1972.

Redford cambia las montañas por el mar para una película que le supuso un enorme desafío.

Sin experiencia de navegación, el actor se metió en el proyecto por ese desafío que suponía. Estaba solo, sin nadie alrededor, y físicamente era complicada, sobre todo porque Redford se ofreció a hacer sin doble algunas escenas de acción. "Creí que era bueno para él (el director, Chandor) y para mi ego. Fue un terrible error", recuerda con honestidad.

Una experiencia similar a la que experimentó cuando interpretó a Jeremiah Johnson. Empezó como una diversión y se convirtió en algo personal y muy exigente en lo físico.

"Pero ahora estoy al final del camino, y esto era un desafío especial. No pensé en cómo podía hacerlo; simplemente, lo hice", agregó.

Un largo camino en una carrera de actor que empezó en 1960 y que no tiene intención de interrumpir. "La presión para ser director y actor al mismo tiempo es enorme y me encanta, pero también me gusta de vez en cuando sólo actuar", una tarea más simple.

"Actuar me gusta mucho y espero poder seguir haciéndolo", dijo Redford, cuyo próximo trabajo será una participación en el filme sobre el Capitán América, mientras continúa con la expansión del Festival de Sudance, que fundó en 1981 y acaba de estrenar su último filme como director, "The Company You Keep".

Multitud de proyectos para una mente inquieta como la de Redford, muy comprometido siempre con su trabajo, pero también con la política o con el medioambiente.

"América se mueve de un lado a otro, y en ese movimiento se pueden perder cosas", dijo el actor, que aseguró que se tomó a su país muy en serio cuando se convirtió en artista.

Y ahora está fascinado con un mundo en el que la tecnología hace que todo vaya más y más rápido. "Me pregunto cuánto tiempo va a pasar hasta que todo estalle".

Una situación con la que contrasta "All is lost", en la que no hay nada más que un hombre en lucha contra la naturaleza para sobrevivir. "Puede ser una contraposición con todo el ruido que hay en mi país y que confunde a la gente", reflexionó, entornando los ojos, con un café en la mano y vestido con una sencilla camisa azul y vaqueros.

"Creo en el valor del silencio en el cine y también en la vida; hay muchas conversaciones alrededor, puede que demasiadas", y en el caso de este rodaje le forzó a estar completamente dentro de su papel. "Como actor -agregó Redford- fue realmente estupendo dejarte llevar totalmente por la película y sentirte libre".

Sin monólogos ni voz interior, Chandor construye un filme en el que el protagonista, que no tiene ni nombre, parece perdido en el primer minuto, cuando un "flashback" nos recuerda cómo ha llegado a esa situación sin salida.

Para el filme, el director pensó casi desde el principio en Redford, aunque tardó en pedirle que se involucrara en el proyecto.

Lo hizo tras presentar su opera prima en Sundance y después de darse cuenta de que el actor podía representar el "símbolo icónico" de la generación de sus padres, los nacidos antes, durante y tras la Segunda Guerra Mundial.

"Una generación muy grande y que ha hecho mucho por mi país. Yo pertenezco a una generación pequeña", lo que hace que haya pocos "que miren hacia esa generación tan increíble", afirmó Chandor.

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Por Alicia García de Francisco.