El realizador chadiano Mahamat-Saleh Haroun presentó hoy en la competición oficial de Cannes "Grigris", la historia de un joven con la pierna paralizada que sueña con ser bailarín, una película pequeña y cuyo único interés es el protagonista, con el mismo problema en la vida real.

Soulémane Démé fue descubierto en 2011 por el director cuando bailaba en una fiesta, sosteniendo su pierna como un fusil, una imagen que le dio el impulso necesario a una historia que Haroun había empezado a escribir años antes.

La idea original era "contar la vida de los traficantes de gasolina" en Chad, explicó hoy en rueda de prensa el director, que, cuando tuvo la primera versión del guión, se dio cuenta de que era una historia de género y no era lo que perseguía.

"En 2011 vi a Soulémane en escena, con el pelo rubio, en medio de otros bailarines, sosteniendo su pierna con un fusil y todo cambió. Fue una puerta abierta que permitió hacer avanzar la historia", explicó.

Un joven que se quedó con la pierna inválida a consecuencia de una inyección mal puesta que le pinchó el nervio ciático, pero que siempre supo sobreponerse a las dificultades, al igual que Grigris, su personaje en la película.

Démé también se encontró con problemas para acudir al Festival de Cannes. Tenía un visado para llegar a Francia vía Bruselas, pero en la capital belga unos policías le detuvieron porque "tenía un aspecto raro".

"Le mantuvieron detenido cinco o seis horas, e hizo falta que el festival y otros intervinieran para que llegara aquí. Cuando estamos en un continente de libertad, es escandaloso que impidan a gente sin papeles entrar e incluso a los que vienen aquí con papeles en regla", se lamentó un enfadado Haroun.

Pero el actor aseguró que no estaba enfadado y se mostró encantado por estar en Cannes.

En el filme, Démé interpreta a Grigris, un joven que sueña con ser bailarín pero que necesita conseguir dinero para pagar los gastos hospitalarios del marido de su madre, muy enfermo, y comienza a colaborar con una banda de tráfico de gasolina.

Una historia que se mezcla con el encuentro de Grigris con Mimi, una joven prostituta.

Y en la que el director también ha querido mostrar el mundo de la noche, que "recibe a todos los marginales", un momento en el que "todo el mundo se mezcla. Es el espacio de trasgresión".

El filme no cuenta nada nuevo ni en términos de historia ni de puesta en escena. Está narrado de manera sencilla y con algunos actores no profesionales, que son lo mejor de la película.

No es el caso de la protagonista femenina del filme, Anais Monory, una parisina que no encaja en su relación con Grigris ni resulta creíble en su interpretación de una joven de Chad que vive en el campo y que se prostituye para sobrevivir.

Se trata del segundo filme que Haroun presenta en Cannes, donde en 2010 ganó el premio del Jurado por "Un homme qui crie".