Berlín, 12 FEB (efe).- La Berlinale juntó hoy tres platos fuertes de sabor desigual: el iraní Jafar Panahi burlando la tenaza de Teherán, Juliette Binoche como la cautiva Camille Claudel y Steven Soderbergh con un "thriller" que indaga en la farmacología criminal.

"Parde" -"Closed Curtain"-, el filme rodado por Panahi, pese a su inhabilitación profesional por el régimen iraní, aportó el alegato político.

"Camille Claudel 1915" brindó un sensacional recital de Binoche en estado puro, a las órdenes de Bruno Dumont.

Y Soderbergh puso en "Side Effects" aquello que el espectador común espera cuando entra en un cine a ver un "thriller": una trama novedosa, un conjunto de buenos y atractivos actores, como Jude Law, Rooney Mara y Catherine Zeta-Jones, y un desenlace inesperado.

La combinación de tres formas distintas de hacer cine, arropadas con grandes nombres, convierte en compleja la tarea de elegir lo mejor de la jornada, aunque el rostro de Binoche, como Camille Claudel entre locas desdentadas, acabe decantando las preferencias.

"Camille Claudel 1915" vuelve sobre la figura interpretada en 1988 por Isabelle Adjani, ahora en un formato casi insufrible para el espectador, al que no se da ni una secuencia de alivio, por mucho que se asista a una genial interpretación de Binoche.

Una artista sepultada en vida entre oligofrénicos o autistas, con la sola visita de su hermano Paul, interpretado por Jean-Luc Vincent, es el eje del filme, en el que Dumont captura el caudal inagotable de recursos de Binoche, en arriesgados primerísimos planos.

Paul, el poeta católico que sólo tiene ojos para sus textos o para Dios, pero no para auxiliar a su hermana, es una anécdota que no reporta, ni a Camille ni al espectador, la mínima distensión en el negro panorama del convento en que está recluida.

Se regresó al cine más asequible con Soderbergh, en un "thriller" que mezcla farmacología y especulación bursátil, con una depresiva que asesina a su esposo -Rooney Mara-, lo que complica a su psiquiatra -Jude Law-, quien cándidamente recurre a su antecesora en la terapia -Catherine Zeta-Jones- para salir del lío.

"La industria farmacológica es un muy buen material para los criminólogos", dijo el realizador, acompañado por dos de sus atractivos actores, Law y Mara, ambos tan perfectos en el filme como en la labor de captar "flashes" en el festival.

Soderbergh confirmó lo que ya se sabía, que piensa tomarse "una larga pausa" tras este "thriller" en el que se decidió por un tema con "tirón": la complicidad entre dos entes sin escrúpulos, la farmacología y la Bolsa.

Fue su cuarto filme a concurso en la Berlinale, tras "Traffic", en 2001, "The goog German", en 2007, y "Haywire", en 2012.

Completó la jornada el experimental "Parde" de Panahi, Oso de Plata en 2006 con "Offside" y en 2011 miembro del jurado "en ausencia" de la Berlinale por estar bajo arresto domiciliario.

Panahi está inhabilitado para rodar filmes, y "Pardé", la película que ofreció, semeja teatro filmado, centrado en un creador, Partovi, refugiado en una hermosa casa junto al mar, cuyos ventanales tapa con gruesas cortinas.

No está solo sino que le acompaña su perro, que no debe salir al exterior ya que el régimen sacrifica a estos animales, considerados indignos. En la casa se refugia una noche una mujer, perseguida por haberse divertido y bebido en una fiesta, la siguiente prohibición.

"Pardé" es un conjunto de ensoñaciones de Panahi, que se mueve por su casa entre carteles de sus películas u otros recuerdos, como el del Festival de Cine de Valladolid de 1997.

Le amenaza no solo el régimen, sino también la locura o la tentación del suicidio al que le invita la mujer, sea descorriendo las cortinas y poniéndole en peligro, sea adentrándose en el mar.

Su inclusión en la competición fue un tributo a Panahi de un festival que en la última década ha ejercido de gran pantalla para el mejor cine iraní, con filmes como "Nader and Simin. A Separation", de Asghar Farhadi, Oso de Oro dos años atrás.

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Por Gemma Casadevall