Una colección de obras con las que el pintor español Bartolomé Esteban Murillo fascinó a los británicos en el siglo XIX, cuando los coleccionistas se fijaron por primera vez en él, se reúnen desde hoy en una exposición en Londres.

El museo Wallace Collection, situado en el corazón de la capital británica, recopila en dos galerías las obras que despertaron el interés en Inglaterra a principios del siglo XIX, más de cien años después de la muerte de Murillo (1617-1682), destacado pintor del barroco.

La exposición, que puede verse desde hoy y hasta el 12 de mayo, alberga once pinturas de temática religiosa pertenecientes a la fase más madura en la creación artística del sevillano, entre los años 1665 y 1675, en pleno siglo de oro español.

En el siglo XIX creció el apetito británico por las obras de Murillo, un interés que se refleja en la primera galería, integrada en su mayoría por las pinturas que atesoró la cuarta marquesa de Hertford, madre de Richard Wallace, fundador del museo que acoge la muestra.

La Guerra de Independencia (1808-1814) que enfrentó a Francia y España provocó que muchas obras del artista español salieran del país primero con rumbo al imperio napoleónico y más tarde hacia Inglaterra, donde fueron adquiridas en subastas por Hertford, que también compró alguna falsificación.

"La Virgen con el niño" (1665-1670) es la única realmente realizada por Murillo de las cuatro que el coleccionista inglés compró y que retrataban idéntica escena, una de los cuales puede verse también en la exposición.

Destaca también "La sagrada familia con el infante Bautista", donde se ilustra a la Virgen y San José junto a Jesús y Juan Bautista como niños pequeños, una imagen muy popular en Inglaterra, por su visión idealizada y tierna de la infancia.

Tres de las obras más importantes de la muestra no viajan directamente de España sino desde Italia, englobadas dentro de la segunda galería, que ofrece la oportunidad poco frecuente de ver juntas cuatro pinturas que originalmente pertenecieron al mismo encargo.

Son las que compró en 1674 en Cádiz el mercader Giovanni Bielato para la iglesia de los capuchinos de Génova, un total de cuatro obras que por tamaño iban emparejadas.

"La adoración de los pastores" y "Joseph y sus hermanos" (única obra que contraviene la costumbre de la contrarreforma por destacar a la sagrada familia) y "La Caridad de Santo Tomás de Villanueva" y "Descanso en la huida a Egipto" (la pieza que faltaba en el rompecabezas) vuelven a reunirse hasta el 12 de mayo en Londres.

La producción del sevillano centra otra exposición de la galería Dulwich de Londres, "Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad" que abre hoy sus puertas al público y que ahonda en la relación entre el pintor y su mecenas, el sacerdote Justino de Neve, que ya ha podido verse en Madrid y Sevilla.