El director de la Compañía de Ballet del Teatro Bolshói de Moscú, Serguéi Filin, que sufrió graves quemaduras en la cara y los ojos después de ser atacado con ácido, será sometido esta semana a dos nuevas operaciones, en la piel y en los ojos.

"El enfermo ha sido examinado por especialistas de la unidad de quemados. Mañana tenemos previsto una intervención quirúrgica en la superficie capilar de la cabeza y pasado mañana, en los ojos", dijo hoy Alexandr Mitichkin, médico jefe del hospital 36, a la agencia oficial RIA-Nóvosti.

Mitichkin, en cuyo hospital se encuentra ingresado el artista, explicó que la decisión fue adoptada de manera conjunta tras la reunión de oftalmólogos y especialistas en enfermedades oculares celebrado hoy en la capital rusa.

"En estos momentos, el paciente se siente bien. No siente dolor y tampoco tiene temperatura. Está bien de ánimo y afronta su recuperación con optimismo. Quiere volver cuanto antes al trabajo", dijo.

A su vez, el jefe del departamento de Sanidad de Moscú, Gueorgui Golujov, comentó que, "en estos momentos, el ojo izquierdo ve peor que el derecho, pero los pronósticos de los especialistas son esperanzadores".

Filin, de 42 años, que ya está en contacto con el teatro, fue operado el viernes, el mismo día en el que un desconocido le roció ácido en el rostro, cerca de su domicilio en el centro de la capital rusa.

"Ha superado la primera de las tres o cuatro operaciones que tiene por delante", apuntó Golujov.

Los especialistas reconocen que la recuperación de Filin llevará tiempo, pero son optimistas en lo que se refiere al restablecimiento de la vista.

La jefa de prensa del Bolshói, Katerina Nóvikova, destacó que Filin "siempre estuvo amenazado" y vinculó el ataque con "la guerra por los papeles".

Mientras, la bailarina Nina Kaptsova se mostró "completamente consternada", ya que "la moral en la compañía de ballet es maravillosa. No he notado ninguna clase de tensión, conflicto o intriga".

"Serguéi Filin es querido por todos. Es un hombre muy justo y razonable", añadió a RIA-Nóvosti.

La polémica y los escándalos persiguen al Teatro Bolshói, la perla de la ópera y el ballet rusos cuyo legendario escenario fue reabierto en octubre de 2011, tras casi seis años de cierre por obras, marcadas por los retrasos, las acusaciones de corrupción y los conflictos urbanísticos.

Meses antes de la reapertura, el director de la compañía de bailarines del teatro desde 2003, Guennadi Yanin, renunció a su cargo tras la publicación en internet de unas fotos eróticas supuestamente protagonizadas por él.

Entonces, la prensa rusa informó de que Yanin había sido víctima de una falsificación, cuyo objetivo era evitar que asumiera el puesto de director artístico, para lo que era el principal candidato.

Días después, el 18 de marzo de 2011, Filin, que había sido bailarín del Bolshói durante 20 años, era nombrado director artístico del teatro.

El director musical y de orquesta, Alexandr Vedérnikov, también dimitió en julio de 2009 por desavenencias con la administración del teatro y lo que calificó de intromisión de burócratas y funcionarios.