El viaje a Brasil del senador opositor boliviano Roger Pinto, tras siete meses de espera; un ataque cardiaco sufrido por el estadounidense Jacob Ostreicher y el fichaje del jugador Marcelo Martins por el Boca Juniors argentino son las "inocentadas" publicadas hoy por la prensa de Bolivia.

La Razón tituló que su portada que "El senador Pinto salió del país sin salvoconducto" e informó que la diputada opositora Norma Piérola hizo conocer que el legislador aprovechó el festivo de Navidad para cruzar la frontera en un vehículo de su partido.

Pinto está refugiado en la embajada de Brasil en La Paz desde hace siete meses porque denuncia que es un perseguido político por el Gobierno boliviano que rechaza tal acusación y le ha negado el salvoconducto, pese a que Brasilia le concedió el asilo.

Sobre el empresario Ostreicher, que denunció unos de los peores casos de corrupción judicial en Bolivia y se considera injustamente perseguido en un caso vinculado al narcotráfico, el diario Página Siete sostiene que sufrió anoche un "ataque cardiaco".

También anuncia que el actor Sean Penn, que abogó por Ostreicher y amplificó sus denuncias, volverá hoy a Bolivia porque está preocupado por la salud de su compatriota, quien dejó la semana pasada una cárcel de Santa Cruz y está bajo arresto domiciliario.

En el ámbito deportivo, la principal "inocentada" es el fichaje del delantero boliviano Marcelo Martins por el Boca Juniors argentino por una petición expresa del técnico Carlos Bianchi.

Martins milita en el Gremio brasileño, cuyo presidente, Fabio Koff, cedió al jugador "en calidad de préstamo" al equipo argentino, según la broma del diario El Día de la ciudad de Santa Cruz.

De igual forma, Los Tiempos, de la ciudad de Cochabamba, señala que el club Wilstermann con gran esfuerzo económico le ganó el pulso a Bolívar al contratar al delantero uruguayo William Ferreira.

Ferreira, hasta hace poco vinculado al Liverpool de su país, fue uno de los mayores goleadores del fútbol boliviano en años pasados.

Las cuatro noticias acaban su última línea con la frase para sus lectores: "¡Que la inocencia les valga!".