El fin del 13 B'aktun del calendario maya se ha celebrado hoy en Honduras con una demostración de fe de sus descendientes maya-chortís, para quienes sus ancestros no están muertos.

"Los mayas están vivos, aquí lo pueden ver, aquí estamos, nosotros somos los mayas, estamos representando a los que en aquellos tiempos desaparecieron, pero dejaron raíces que somos nosotros como descendientes de los mayas", dijo a Efe la consejera espiritual maya-chortí, Martha González.

"Los abuelos mayas nunca han dicho que el mundo se acabaría hoy", subrayó González, de 64 años y madre de catorce hijos, siete hombres y siete mujeres, de los que sobreviven diez.

Los maya-chortís representan a una de las ocho etnias que perviven en Honduras, país con 8,2 millones de habitantes de los que el 70 % son pobres.

El fin del mundo que erróneamente han venido presagiando para hoy algunos sectores, por la interpretación que han querido darle al 13 B'aktun, para muchos de los maya-chortís es algo que lo viven a diario por las condiciones de pobreza y miseria en que subsisten, según el relato de González.

La consejera espiritual indicó que en muchas de sus comunidades en los departamentos occidentales de Copán y Ocotepeque, hay "niños y mujeres que no tienen que comer".

Tampoco hay tierras para que los campesinos maya-chortís cultiven, enfatizó González, quien hoy también le pidió al presidente hondureño, Porfirio Lobo, "no más mentiras, ni más promesas que no va a cumplir su Gobierno a los pueblos indígenas".

Ataviada en un vestido en vivos colores, de falda ancha, González integró hoy una representación de unos diez indígenas maya-chortís que madrugaron para recibir el último sol del 13 B'aktun con una ceremonia religiosa encabezada por el sacerdote de la misma etnia, Celso Cruz, en el barrio Las Sepulturas, cercano a Copán Ruinas.

La solemnidad de la ceremonia, a la que no asistieron autoridades gubernamentales, contrastó con el ambiente festivo, con diversas jornadas que han incluido música, teatro, conferencias, exposiciones de artesanías y gastronómicas, entre otras, organizadas desde el pasado día 14 por el Instituto Hondureño de Turismo.

Pedro Mejía, quien dijo ser maya-chortí, natural de Santa Rita, Copán, indicó a Efe mientras presenciaba un concierto musical en la plaza central del municipio de Copán Ruinas, que su etnia "apenas vive por ayuda de Dios" y que "los gobernantes se han olvidado de nuestra existencia".

Hace un año, el 21 de diciembre de 2011, el presidente Lobo vino a Copán Ruinas a dar por inaugurada la cuenta regresiva del 13 B'aktun del calendario maya y prometió que estaría hoy en el mismo sitio.

A última hora, fuentes de la Casa Presidencial en Tegucigalpa informaron a Efe que Lobo ya no vendría a Copán Ruinas, como lo tenía previsto, por otros compromisos en la capital.

La ministra hondureña de Turismo, Nelly Jerez, por su parte, indicó hoy a los periodistas que las actividades desarrolladas desde el 14 de diciembre han resultado exitosas y que la jornada cultural continuará esta noche en el parque arqueológico maya.

La celebración concluirá mañana saludando el nuevo sol de la nueva era maya tras el fin del 13 B'aktun, que inició hace 5.200 años.

En la ceremonia religiosa dirigida por el sacerdote Cruz, de 26 años, se pidió a los ancestros que 2013 sea un año de paz, trabajo, bienestar para todos los pueblos indígenas de Honduras, y los de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

El ritual fue marcado por un fuego que significó un diálogo de los indígenas con sus abuelos y dioses, encendido con elementos naturales como azúcar, velas de cera, mirra, agua florida, incienso, tabaco, aguardiente y ensarte (un material de leche de copal), entre otros.

Cuatro velas grandes en colores negro, blanco, amarillo y rojo representaban la vida misma del ser humano, según explicó Cruz, quien dio inicio a la ceremonia elaborando con los materiales naturales un pequeño "altar sagrado", todo enmarcado en una cruz cósmica con los cuatro puntos cardinales.

Por su parte, la consejera espiritual resaltó que sus ancestros dicen que "los que tienen que cambiar son los seres humanos, más que todo los grandes, todos los empresarios, todo el Gobierno central".

"Eso es lo que vamos a pedir el día de hoy, que cambien esos corazones, que cambien el pensamiento, que no discriminen tanto a lo que son los mayas", apostilló.