Una exposición muestra en Varsovia la desolación que siguió a la II Guerra Mundial, especialmente en la capital polaca, donde más del 65 % de sus edificios quedaron arrasados, y recorre en imágenes coloreadas cómo todo el país se levantó de sus cenizas en un costoso proceso de reconstrucción.

Las fotografías fueron tomadas por el arquitecto estadounidense Henry N. Cobb, quien en 1947 visitó Inglaterra, la entonces Checoslovaquia y Polonia junto a un grupo de arquitectos y diseñadores extranjeros para estudiar los trabajos de reconstrucción posteriores a la guerra.

Cobb y sus compatriotas pudieron constatar durante ese viaje el complicado proceso de reconstrucción y la necesidad que en muchos casos tenían los arquitectos de tomar decisiones apresuradas con medios precarios, algo que acabaría decidiendo la imagen actual de la capital polaca.

"Varsovia fue la ciudad que quedó más destruida tras el paso de la II Guerra Mundial. El 65 % de sus edificios (el 84 % en los barrios del margen izquierdo del río) fueron arrasados. Más de 20 millones de metros cúbicos de escombros cubrían la ciudad", arranca esta exposición, donde no sólo se muestran imágenes de Varsovia sino también de otras localidades de Polonia también devastadas.

En Varsovia el increíble nivel de destrucción fue el resultado de los bombardeos de la Luftwaffe y la artillería alemana en 1939, los bombardeos de la aviación soviética en 1942 y 1943, la demolición del Gueto después del levantamiento de los prisioneros judíos y la destrucción deliberada que los nazis llevaron a cabo después de que sus habitantes se rebelasen contra la ocupación nazi.

El proceso de reconstrucción más ambicioso se llevó a cabo de manera atropellada entre 1945 y 1952, y enfrentó a los partidarios de construir una nueva ciudad siguiendo los patrones comunistas y a quienes abogaban por reconstruir la antigua Varsovia previa a la Guerra.

Finalmente se encontró un punto intermedio y parte del centro histórico de la capital fue reconstruido siguiendo el modelo de 1939, aunque con una austeridad comunista que nada tenía que ver con el esplendor barroco y neoclásico de los edificios arrasados.

De hecho el barrio más antiguo de Varsovia ("Stare Miasto", en polaco) fue completamente destruido y posteriormente vuelto a levantar con el mayor esmero posible dadas las carencias, algo que en 1980 le valió la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como ejemplo de reconstrucción casi total de una secuencia histórica que abarca desde el siglo XIII hasta el siglo XX.

Pero la fidelidad estética y los debates arquitectónicos poco importaban a la mayoría de los habitantes expulsados de la ciudad, que comenzaron a retornar inmediatamente después de que los soviéticos tomaran Varsovia el 17 de enero de 1945, más preocupados por la falta de vivienda, víveres, herramientas y condiciones mínimas de higiene.

A finales de 1945 alrededor de 400.000 personas ya vivían en Varsovia, de ellos más de 100.000 lo hacían en condiciones miserables sobre los escombros del margen izquierdo de la ciudad que ahora muestra esta exposición.

Nacho Temiño.