Del mundo del deporte al del lujo supremo en materia de moda masculina puede haber una frontera que hoy traspasaron con audacia e inevitable elegancia Kenzo y Dior Homme, dos de las doce grandes firmas que presentaron sus colecciones para la primavera-verano 2013.

Eran también dos de las marcas más esperadas del día, cuya agenda oficial incluía a Bill Tornade, Maison Martin Margiela, Bernhard Willhelm, Acne, Wooyoungmi, Smalto, Miharaysasuhiro, Damir Doma, Hermès y Ami Alexandre Mattiussi.

Justo un año después de que Kenzo anunciase su nombramiento, los diseñadores neoyorquinos Humberto León y Carol Lim siguieron su conquista de París, de su público y de la prensa.

Como es ya costumbre lo hicieron desde una nueva insólita pasarela: la Maison du Judo de París, espacio monumental en las afueras de la ciudad, donde un equipo de acróbatas vestidos con pantalones claros y americanas oscuras inauguraron el evento.

Sus piruetas y saltos dieron paso a una colección más que juvenil, "metáfora 'urbano-salvaje'", en palabras de los dos diseñadores, según las notas entregadas a la prensa.

Los colores y la energía pop de los años setenta se unieron a los de la jungla y la inspiración asiática que inspiró en aquella década soñada al modisto japonés fundador de la firma, Kenzo Takada.

Orígenes fundadores que inspiraron a León y Lim en su visita a los grandes clásicos Kenzo, que para el verano 2013 serán ultraligeros, en algodón y fibras técnicas como el nylon, para camisas camuflaje superpuestas; camisetas de manga corta sobre otras de manga larga; pantalones anchos o rectos; escuetas americanas o gabardinas reversibles.

Todo en busca de un confort masculino "muy urbanizado", combinado con la magia de las junglas del sudeste asiático, donde los dos creadores acaban de pasar una temporada, explicaron.

También en estrecha relación con el deporte, pero desde una visión indumentaria muy diferente, el modisto belga Kris Van Assche volvió con Dior a uno de sus lugares predilectos, el Tennis Club, que se dejó invadir de marino y azul oscuro, combinados en algunos casos con vistosas camisas rojas y jerséis de rayas del mismo color.

Navegante, sin duda, en su tiempo libre, con jerséis de rayas e impermeables marino; hombre de negocios también, con trajes azul y conjuntos de cazadora más informales, igualmente marino o gris claro, el destinatario de Dior Homme se mueve sin duda en las altas finanzas, desde luego sin corbata, al menos sobre la pasarela.

Pantalones rectos o simplemente holgados, trajes de americanas con o sin mangas, con los brazos al descubierto; blusas-túnica en lugar de chalecos o camisas, bajo elegantes conjuntos grises o marinos, y tres cuartos y americanas transparentes serán algunas de las notas Dior del verano próximo.

Las propuestas de la Casa Martin Margiela están dominadas por el blanco, para conjuntos de esmoquin, deportivos y trajes, y por la plata, en pantalones, chalecos, gabardinas y americanas.

Ya sin pasarela, previa cita, mostraron sus ideas estivales otra docena de grandes firmas, entre ellas Arnys, creadora de un clasicismo sin estruendos, cuya compra anunció a mediados de junio el líder mundial del lujo, LVMH.

Arnys, seguida de cerca desde hace décadas por presidentes y ministros franceses, empresarios como el ex propietario de YSL, Pierre Bergé, y modistos como Paco Rabanne, brillará pronto en el seno del grupo francés junto a otras marcas como Dior, Kenzo, Vuitton, Céline, Givenchy o Berluti.

Marca esta última de alta gama que anoche tomó el Palais Royal con su segunda lujosísima colección, de estilo intemporal, y que dentro de unos meses presentará sus diseños bajo el signo "Berluti by Arnys".

Entre tanto, el hombre Berluti del verano 2013 amará el ante y el cuero para momentos informales; el azul petróleo, óxido y ruibarbo para los encuentros más deportivos, las fibras botánicas puras como la seda para sus trajes de negocios y los tonos más oscuros para la noche.

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Por Lola Loscos

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