El Departamento de Justicia federal y 15 estados demandaron el miércoles a Apple Inc. y varias casas editoriales, aduciendo que confabularon para elevar artificialmente los precios de los libros electrónicos, lo que redundó en un costo para los consumidores de más de 100 millones de dólares en los últimos dos años.

El secretario de Justicia Eric Holder dijo que ejecutivos del más alto nivel de las compañías se asociaron ilícitamente para eliminar la competencia entre los vendedores de libros electrónicos. La fiscal antimonopolio de la dependencia Sharis Pozen dijo que los ejecutivos estaban desesperados por hacer que Amazon.com, proveedora del lector de libros Kindle, elevara el precio base de 9,99 dólares que había fijado para los títulos más vendidos, y que era mucho menor al precio de venta de los libros de pasta dura.

El gobierno también presentó documentos en los que dice ha llegado a un acuerdo con las editoriales Hachette, HarperCollins y Simon & Schuster. Pero acotó que seguirá adelante con su demanda en una corte federal de Nueva York contra Apple y Holtzbrinck Publishers (que se presenta como Macmillan) y The Penguin Publishing Co. Ltd. (o Penguin Group).

Holder dijo el miércoles en conferencia de prensa que "los consumidores pagaron millones de dólares más por algunos de los libros más populares" como resultado de la presunta maquinación. Pozen dijo que el ardid añadió entre dos y tres dólares al precio de cada libro.

El fiscal general de Connecticut, George Jepsen, dijo que el margen individual de los libros era de hasta cinco dólares y que el costo total para los consumidores sumó más de 100 millones de dólares desde abril de 2010, cuando el presunto amaño entró en operación.

De acuerdo con Pozen, Steve Jobs, de Apple, dijo a los editores involucrados en el presunto timo que "los consumidores pagan un poco más, pero eso es lo que ustedes quieren de todas formas".

La demanda alega que el esfuerzo para que Amazon.com redujera el precio de los libros electrónicos se dio mientras Apple alistaba el lanzamiento del iPad.

El gobierno dijo que los cómplices acordaron que en lugar de vender libros a los minoristas y permitirles decidir el precio al público, los editores convirtieron a los minoristas en "agentes" que podían vender sus libros pero no alterar el precio al público fijado por el editor. El plan exigía que a Apple se le garantizara un 30% de comisión por cada libro electrónico vendido, afirma la demanda.

"Para llevar a cabo su maniobra, las editoriales acusadas se asociaron con Apple, que compartía la meta de restringir la competencia de precios en la venta de libros electrónicos", señala la demanda.

Apple no respondió de inmediato una solicitud de comentarios.

El director general de Macmillan, John Sargent, dijo en una carta dirigida a escritores, ilustradores y agentes que la compañía no llegó a un arreglo porque es "difícil alcanzar un acuerdo fuera de tribunales cuando no has hecho nada malo".

"Macmillan no actuó ilegalmente. Macmillan no entró en contubernio", afirmó.

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Neumeister reportó desde Nueva York. Hillel Italie, de la AP, también contribuyó a este despacho desde Nueva York.