Miral al Tahawy y Muhsin al Ramli, dos autores árabes presentes en la Feria del Libro de Guadalajara piensan que los intelectuales han quedado a la sombra de la "primavera árabe" y piden tiempo para asimilar los cambios.

"Escribir no es reflejo, no es un mensaje, se requiere tiempo para entender y pensar, por ejemplo, la dinámica de la gente frente a un dictador", dijo a Efe la autora egipcia Miral al Tahawy.

"La literatura y el arte necesitan de distancia sobre un hecho para poder contemplarlo y reflexionar", explicó también Muhsin al Ramli, nacido en Bagdad.

Al Tahawy, de 43 años, y Al Ramli, de 44, han asistido a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) para acercar el mundo árabe a una audiencia latinoamericana que vive de espaldas a aquella región.

El autor iraquí, exiliado en España desde hace 17 años, y Al Tahawy, que reside desde hace una década en Estados Unidos, son conscientes de que el mundo intelectual árabe ha quedado rezagado en las revueltas del Magreb y Oriente Medio.

"El grito de la revolución ha superado el grito de la poesía", sostiene Al Ramli, poeta y autor de novelas como "Añicos esparcidos" y "Dedos de dátiles".

Los dos autores coinciden en que la "primavera árabe", que estalló hace casi un año en Túnez y se extendió a otros países, fue obra de jóvenes rebeldes que desataron un proceso "puro, inspirador y poético".

Aun así, esta revuelta tardará en reflejarse en la creación literaria, y aunque se trate del "comienzo del cambio, no es el final", porque todavía se vive una "etapa oscura" que en casos como el de Egipto está llena de amenazas.

"La gente no salió a la calle para quitar al presidente (Hosni) Mubarak y poner otro dictador en su lugar", agregó Al Tahawy, que aunque reside desde hace diez años en Estados Unidos regresó a su país tres días después de que comenzaran las revueltas para participar en las protestas de la plaza cairota de Tahrir.

Cuando se le consulta a la autora de "La Tienda beduina", traducida a diecisiete idiomas, sobre si es más difícil crear en una dictadura que en una sociedad con una fuerte influencia islámica, Al Tahawy no duda.

"Mubarak era un dictador, pero dejó puertas abiertas para los escritores; ahora es diferente, porque estás luchando contra alguien que es parte de ti misma", añadió refiriéndose al mundo conservador musulmán que cada día ejerce más influencia en países como Egipto.

Según Al Ramli, los intelectuales árabes se sienten culpables porque "no se pusieron a la altura de los jóvenes de hoy". "No hemos liderado el cambio (...). Lo hemos apoyado, pero estuvimos dando vueltas como una noria", agregó el poeta y novelista.

Y eso que, como comentó el autor iraquí, todas las demandas populares comenzaban diciendo "El pueblo quiere...", palabras que, explicó Al Ramly, nacen de los versos de un famoso poeta tunecino, Abu Alqasin al Shaby, que murió a los 25 años.

La falta de unidad en el mundo cultural árabe frente a las revueltas de la región lo atribuye Al Ramli, entre otras razones, a la existencia de bandos distintos en los círculos intelectuales.

"Los que dominan trabajan con los gobiernos, y el resto está en el exilio o no puede llegar a la gente", agregó.

El escritor iraquí teme que una progresiva islamización de los países en los que se acabaron las dictaduras genere un retroceso en las artes y la creación cultural sea peor bajo gobiernos con fuerte influencia islámica que bajo regímenes autoritarios, aunque reconoció los beneficios que la "primavera árabe" ha aportado.

"Ha sido la primavera más larga de la historia, porque ya lleva un año. Ojalá que todas las primaveras duren un año", agregó Al Ramli en un acto organizado en la FIL por la Casa Árabe de Madrid para difundir el trabajo de estos dos autores.

Por Agustín de Gracia