El director de orquesta japonés Seiji Ozawa, de 76 años y operado de cáncer en 2010, aseguró hoy que su corazón "tiene ganas" de seguir dirigiendo pero su físico le obliga a "frenar" el ritmo, pese a lo cual dirigirá la ópera Madame Butterfly en Japón en 2012.

Ozawa, reconocido este año con el "Praemium Imperiale, máximo galardón artístico de Japón, detalló en una rueda de prensa con motivo del premio que su vuelta al escenario será en marzo en la ciudad de Mito (norte) para dirigir la obra de Giacomo Puccini.

Él mismo recordó que será la primera ocasión en la que dirija "una ópera entera" después de que en enero de 2010 se le diagnosticara un cáncer que le obligó a pasar varias veces por quirófano.

Le seguirán otros compromisos en primavera y verano con orquestas como la New Japan Philarmonic y la filarmónica de Berlín, mientras que en agosto participará con su orquesta Saito Kinen en un homenaje al maestro Herbert von Karajan (1908-1989).

Ozawa ha sido el primer japonés reconocido con el "Praemium Imperiale", un prestigioso galardón que este año reciben también el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, la actriz británica Judi Dench, el artista estadounidense Bill Viola y el escultor británico Anish Kapoor.

Pese al reconocimiento, el maestro consideró que en Japón no se dan las condiciones ideales para que crezca el número de músicos o directores de orquesta: "Creo que se trata de un problema social. No es solo una cuestión de música, creo que Japón atraviesa momentos críticos", señaló.

A su juicio, "en el Japón actual todo es demasiado fácil" y hay demasiada gente que no tiene interés en salir del país y conocer otros lugares.

También se refirió con contundencia al desastre nuclear que vive la provincia de Fukushima: "Seremos unos tontos redomados si después de tanto dolor no aprendemos de esto", afirmó, y se mostró convencido de que Japón puede ser capaz de encontrar una alternativa a la energía atómica.

Respecto a su salud, señaló que "por supuesto" tiene molestias físicas, pero lo que le resulta más duro "son las molestias" causadas a aquellos con los que ha tenido que cancelar compromisos profesionales.

No obstante, reconoció que tras los problemas de salud sufridos el año pasado ahora puede "tomar un tren, dar paseos e ir a todas partes. Incluso puedo practicar tenis", aseguró el veterano director.