El japonés Haruki Murakami y poetas como el sirio Adonis, el sueco Tomas Tranströmer, el australiano Les Murray, el coreano Ko Un y el polaco Adam Zagajewski dominan los pronósticos para el Nobel de Literatura, que se falla hoy en Estocolmo.

Murakami, un éxito de ventas mundial pero cuya calidad literaria despierta menos entusiasmo entre la crítica, encabeza la lista de la casa de apuestas Unibet y aparece en los primeros puestos de la de Ladbrokes, en la que el cantautor estadounidense Bob Dylan ocupa una sorprendente segunda posición.

Adonis y Tranströmer, dos clásicos en las quinielas desde hace años, son los poetas mejor situados en las apuestas y aparentemente salen también reforzados por el hecho de que desde que la polaca Wislawa Szymborska ganara en 1996, la Academia Sueca no ha vuelto a distinguir a un representante de la lírica.

El factor tiempo podría jugar también a favor de las letras estadounidenses, que no ganan desde 1993, con Toni Morrison, aunque la literatura en lengua inglesa ha sido premiada varias veces desde entonces, la última en 2007 con la británica Doris Lessing.

La Academia rescató por ejemplo en los últimos años a las letras francesas e hispanas, que no recibían el Nobel desde hacía dos décadas, al distinguir a Jean Marie Le Clézio (2008) y al peruano Mario Vargas Llosa (2010).

Entre los candidatos estadounidenses que más suenan figuran Cormac McCarthy -uno de los grandes favoritos el año pasado-, Jonathan Franzen, Thomas Pynchon, Joyce Carol Oates, John Ashbery y E.L Doctorow, y aunque menos que otros años, otros fijos de los pronósticos como Philip Roth, Don DeLillo o Gore Vidal.

Que Vargas Llosa ganase el año pasado da en teoría pocas opciones a candidatos hispanos como el argentino Juan Gelmán, el mexicano Carlos Fuentes, los españoles Javier Marías y Juan Marsé, el nicaragüense Ernesto Cardenal y el paraguayo Néstor Amarilla.

Pero no hay que olvidar que la Academia sueca otorgó el Nobel de Literatura al mexicano Octavio Paz (1990) justo un año después de que el galardón fuera a parar al español Camilo José Cela.

La sorprendente elección, por tardía, de Vargas Llosa volvió a demostrar que la condición de "eterno candidato" que acompaña a algunos autores no supone necesariamente que hayan sido descartados para el Nobel.

Antes que al novelista peruano, la Academia sueca ya había rescatado por ejemplo al "olvidado" dramaturgo británico Harold Pinter (2005) o a su compatriota Doris Lessing.

De ahí que no se pueda eliminar tampoco a nombres consagrados como los italianos Antonio Tabbucchi y Claudio Magris, el austríaco Peter Handke, el albanés Ismail Kadaré, el holandés Cees Nooteboom, el checo Milan Kundera o el israelí Amos Oz, que hace años sonaban muy fuerte y que han ido perdiendo peso en los pronósticos.

La argelina Assia Djebar, el coreano-estadounidense Chang-Rae Lee, el indio Vijaydan Detha, el húngaro Peter Nadas y el australiano Gerald Murnane también aparecen bien situados en la interminable serie de supuestos candidatos al galardón.

Aunque las listas previas son ya una tradición, habitualmente no suelen tener mucho éxito, salvo en casos aislados, como el del turco Orhan Pamuk, indiscutible favorito y finalmente ganador en 2006.

En su ya centenaria historia la Academia Sueca ha demostrado también que es capaz de elegir a nombres inesperados como la austríaca Elfriede Jelinek o la alemana Herta Müller.

La Academia insiste siempre en que sólo premia a autores y no a literaturas ni países, aunque sus elecciones parecen llevarse a veces más por cuestiones políticas o por el criterio de rotación geográfica que por la calidad literaria.

Eso explica ausencias bochornosas en el palmarés del galardón de nombres fundamentales en la literatura universal como Marcel Proust, Franz Kafka, Bertolt Brecht, James Joyce o Jorge Luis Borges.

Por Anxo Lamela.