Los jóvenes modistos fueron los protagonistas hoy de la última jornada de la Semana de la Moda de Milán, que en los últimos siete días fue el escaparate de las próximas tendencias para la primavera y el verano de 2012.

El protagonismo se lo dividieron las nuevas promesas de la moda y los nombres asentados reciente pero sólidamente en el panorama de la alta costura.

Erkan Coruh (1976), modisto turco afincado en Milán, presentó una colección muy influida por la tradición islámica de su país, compuesta por trajes vaporosos, etéreos, complementados con sandalias entrelazadas por innumerables nudos, su distintivo personal.

Sus mujeres salieron también ataviadas con velos largos, que ocultaron el rostro pero sin enmascarar el cabello, que las chicas llevaron suelto, caído sobre los hombros.

La italiana Chicca Lualdi Bequeen fue fiel a su "vocación minimalista, de líneas limpias y cortes decididos".

Sus trazos, a veces rígidos, a veces suaves, recalcaron la sofisticación femenina, con una buena profusión de colores blancos, con discretos pespuntes anaranjados.

Las modelos de esta diseñadora en auge desfilaron con los cabellos recogidos, ligeramente despeinados, para dar una imagen desenvuelta y orgullosamente moderna.

Por su parte, Cristiano Burani, de 40 años, aportó una nueva muestra de sus toques rígidos y estructurados.

Los trajes veraniegos delinearon a mujeres con clase, que no temen discretas transparencias, y que emplean gorros de lana o sombreros hongo como elementos de refuerzo y no de mero adorno.

Los lamés, las lentejuelas, estuvieron muy presentes en la pasarela, siguiendo la línea habitual de las creaciones anteriores de Cristiano Burani.

La parte final de la jornada estuvo dedicada a las promesas de la alta costura, nombres como Mauro Gasperi, Sergei Grinko y Francesca Liberatore, que dejaron una buena impresión con sus colecciones personalistas e imaginativas.

Mauro Gasperi trasladó formas arquitectónicas y gráficas a sus trajes; Francesca Liberatore quiso inspirarse en los fondos marinos; mientras que Sergei Grinko tiró de fantasía mitológica en sus vestidos de inspiración escultórica.

Estos tres diseñadores cerraron una Semana de la Moda marcada por la innovación, la reinvención de las viejas compañías y las sorpresas.