Las colecciones del Prêt-à-Porter de París para la próxima temporada estival comenzaron hoy bajo el signo del color, la ligereza y la arquitectura, encabezadas por la portuguesa Fatima Lopes, que tomó la Torre Eiffel para celebrar con ella una moda llena de sensualidad.

Algo inédito en la vasta historia de los desfiles parisienses, Fatima Lopes eligió como telón de fondo para el suyo la ciudad de París, vista desde la primera planta de la Torre Eiffel.

Allí, en contraluz radical con lugares de ensueño como la terraza del museo del Quay Branly, las riveras arboladas del Sena o el Sacré Coeur, desfilaron sus diseños llenos una vitalidad rara.

El color fue esencial en esta colección, que no escatimó alegría en la materia, teñida de naranja, rosa fluorescente, azul vivo, amarillo y rojo.

En su ausencia, el negro, el blanco, el beige y los colores carne dominaron el terreno, siempre mediante superposiciones y mezclas radicales de texturas, entre vinilo, algodón y muselina.

Con Fatima Lopes, la primavera y el verano serán a menudo bicolores o tricolores y podrán matizar los tonos más vivos bajo un primer vestido transparente, con algunas aperturas estratégicas, por ejemplo en las caderas o a la altura del pecho.

Entre otros múltiples detalles, la modista rindió homenaje a la obra de Gustave Eiffel creando bandas transparentes del color de la piel para atravesar los laterales de sus vestidos, con bordados de simetría perfecta y superposiciones muy gráficas, o en conjuntos de total asimetría.

Envuelta en uno de sus ajustados vestidos tricolores, la modista lo confirmó en declaraciones a Efe.

El famoso monumento fue "realmente la inspiración para el juego de estructuras" y en todas sus piezas hubo siempre "un poco de Torre Eiffel", resaltó.

Su objetivo era hacer "una colección muy ligera con materias muy ligeras pero flexibles aunque al mismo tiempo muy estructurada", de ahí que algunos conjuntos fuesen casi como "esculturas", pues se sostienen solos, explicó.

Más allá de la parte de etéreos vestidos largos o de cóctel, Lopes quiso darle también a su próximo verano "una explosión de color", como la que "necesitamos en este momento", manifestó.

"Quería una colección muy alegre, muy positiva", pues ahora "hace falta realmente que la moda, que el arte, traigan en este momento su lado de belleza, de glamour, de elegancia", añadió.

Su compatriota Luis Buchinho explicó a Efe, por su parte, haber buscado inspiración en el universo grecorromano, que quiso deconstruir y revisitar "con perspectivas tropicales".

En su desfile, juegos de drapeados, de diferentes largos y de texturas fluidas como jersey, seda, gasa y ligerísimo algodón buscaron producir una feminidad sensual, destinada a exaltar las curvas femeninas.

Rosa, marfil y amarillo solar figuraron entre los principales colores de su paleta, junto con el negro, "para despertar a la mujer fatal" y darle "un mayor toque de feminidad" a sus clientas, según comentó.

El tonificante "amarillo sol" con el que tomó el ruedo de París por quinta temporada consecutiva, vino de su deseo de construir un desfile "muy ligero, agradable y femenino", ante todo en forma de vestidos y con pantalones para darle el tono "casual".

No menos contundente en su género fue el desfile que HarryHalin inspiró en Fausto y en su pacto con el diablo a cambio de placer y conocimiento sin límites.

Como ya hiciese la temporada pasada, el cuero no pudo faltar en su personal exploración "faústica", que tomó hoy las pasarelas oficiales de París, como también Moon Young Hee, Aganovich, Corrado de Biase, Anthony Vaccarello, Commuun, Thimister y Julien David.

Lola Loscos