El escritor mexicano Élmer Mendoza lleva años reflejando en sus novelas la violencia y la corrupción que genera el narcotráfico en su país, un problema con el que no se conseguirá acabar ni en México ni en el resto del mundo porque "hay adictos en todas partes".

"El narcotráfico no se va a acabar. Siempre habrá rutas de los centros de producción a los centros de consumo", aseguraba hoy en una entrevista con Efe Élmer Mendoza, que participa estos días en el "Hay Festival" de Segovia (centro de España) para presentar su nueva novela, "La prueba del ácido", recién publicada en España por Tusquets.

Mendoza hablará esta tarde del regreso de su detective Edgar "el Zurdo" Mendieta en uno de los actos del festival que más expectación ha suscitado, y lo hará con un "gran amigo" suyo: el escritor Arturo Pérez-Reverte, que nunca ha ocultado cuánto le debe su famosa novela "La Reina del Sur" a la literatura del escritor mexicano.

En esta nueva entrega de las aventuras de Mendieta (la primera fue en "Balas de plata", Premio Tusquets), el detective tendrá que investigar el asesinato de una hermosa bailarina de striptease llamada Mayra Cabral de Melo, y se verá obligado a introducirse en el mundo del narco, que reacciona con violencia a la guerra que le ha declarado el Gobierno mexicano.

En el libro se respira el ambiente de corrupción y violencia que Mendoza (Culiacán, 1949) ve cada día en su ciudad y en el resto del estado de Sinaloa, uno de los más castigados por el tráfico de drogas.

Y como conoce a fondo el problema, asegura que "no se podrá acabar con el narcotráfico".

"Pudieran quizá regularse las formas de producción, el trasiego, pero creo que no les interesa porque se verían afectados los precios, y al capitalismo salvaje no le interesa que haya pérdidas", dijo este escritor que recientemente ha sido elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

En su opinión, "lo triste es que cada vez hay más actividades ilícitas que dan más dinero que las lícitas. Los empresarios y los que dictan las políticas económicas en el mundo tienen que revisar y ver qué está pasando: el armamentismo, el tráfico de drogas y el tráfico de personas siguen siendo los reyes de la producción de millones".

El autor de "El amante de Janis Joplin" (Premio José Fuentes Mares) no cree que los gobiernos afectados por el tráfico de drogas se decidan a legalizarlas.

"Tenemos que pensar en políticas que no partan de la legalización, porque eso es irrealizable", afirmó Mendoza, partidario de "recuperar el equilibrio entre los negocios legales que producen riqueza y los ilegales. Por ahí tendrían que ir los tiros".

La violencia del narcotráfico también produce "fascinación en los jóvenes mexicanos", que no descartan trabajar como sicarios o pertenecer a las bandas de narcotraficantes.

Esa admiración es difícil de combatir, y por eso el escritor cree que "a México le urge reforzar el sistema de educación, que siempre es de orientación, intenta llevarte a otro lado".

En Culiacán, Mendoza dirige tres programas de fomento de la lectura. Uno de ellos lo desarrollan en prisiones para jóvenes, con "niñas violentadas" -"lo más duro que tenemos"- y "también en un colegio en el que, al parecer, hay muchos jóvenes con tendencias delincuenciales".

"La retroalimentación que recibimos es fría, porque ellos no tienen esperanza", comenta el novelista mexicano.

Recientemente, Mendoza ha descubierto también que "los narcotraficantes no tienen problemas en incorporar a las mujeres a su organización, algo que hace diez años no se veía.

Las mujeres han escalado puestos en esas organizaciones y desarrollan labores de responsabilidad, como sucede en "La Reina del Sur", de Pérez-Reverte. "Están apareciendo 'las reinas del sur', bromea Élmer Mendoza.

Como la mayoría de sus libros, "La prueba del ácido" es una novela de ritmo vertiginoso, que no da tregua al lector, y de lenguaje sorprendente: el que utilizan "la gente de la calle y las bandas de crimen organizado".

"La incorporación de hablas populares a las novelas debe verse como un filón de riqueza para nuestra propia lengua, que sigue poderosa y unida", subraya el nuevo académico, convencido de que ese tipo de literatura "sirve para aprender términos nuevos. Así hemos aprendido nosotros la palabra 'gilipollas', con las novelas y las series españolas".

Mendoza anuncia que habrá más novelas protagonizadas por "el Zurdo", "un hombre muy moderno, políticamente incorrecto siempre, cuyo humor varía mucho a lo largo del día".

Y un hombre al que "le da miedo el amor porque no le va bien con las mujeres".

Ana Mendoza.