Es el final del mundo tal y como lo conocemos (Y me siento bien)". El estribillo de uno de los temas más populares de REM suena como perfecto epitafio a la carrera de uno de los grupos más influyentes de las últimas décadas.

Con los mercados financieros en caída libre, la industria musical bajo mínimos y sin recambio de las grandes bandas en el horizonte, REM se ha despedido de sus seguidores convencido de haber hecho un trabajo ejemplar durante sus 31 años de carrera.

Cuando publicaron "It's the End of the World as We Known It (And I Feel Fine)" en 1987, REM no imaginaba que aquel tema iba a convertirse en una canción de culto escuchada en multitud de películas y programas de televisión, que además podría sonar como sintonía de la crisis mundial cuando el grupo anunciara su disolución.

A finales de los ochenta, la banda de Athens (Georgia) formada por el cantante Michael Stipe, el guitarrista Peter Buck, el bajista Mike Mills y el baterista Bill Berry había encadenado ya una brillante serie de álbumes guitarreros ("Murmur", "Reckoning", "Fables of Reconstruction", "Lifes Rich Pageant", "Document" y "Green").

Pero el gran salto llegó hace ahora veinte años, al conquistar el mundo con una mandolina.

"Losing my Religion" se convirtió en 1991 en un fenómeno planetario, catapultó al álbum "Out of Time" a lo más alto de las listas de ventas de todo el mundo -ha vendido más de diez millones de copias hasta la fecha- y llevó a REM al Olimpo del rock.

Cuenta Peter Buck que compuso la música de la canción mientras veía la televisión y a la vez tocaba una mandolina que acababa de comprar.

El cantante Mike Stipe escribió después una letra críptica sobre el amor obsesivo y "Losing my Religion" se convirtió en el single perfecto, con su irresistible "riff" de mandolina y sus elegantes arreglos de cuerda.

El increíble éxito de la canción persiguió el resto de su vida al grupo, que un año después trató de esquivar aquella sombra con el álbum más hermoso de su carrera, "Automatic for the People".

El "single" elegido, "Drive", era la antítesis de "Losing my Religion", oscuro y poco comercial, pero "Automatic for the People" encerraba alguno de los mejores momentos de la historia de REM: "Everybody Hurts", "Man on the Moon" y "Nightswimming".

REM endureció su sonido y se mantuvo en la cima con su siguiente trabajo, "Monster", publicado dos años después y presentado en una larga gira mundial.

Tras la grabación de "New Adventures in Hi-Fi" (1996), Bill Berry dejó la banda y los seguidores más antiguos del grupo sostienen que REM ya no volvió a ser lo mismo desde entonces.

Los álbumes del nuevo siglo se volvieron más irregulares, al tiempo que la política de George Bush sacaba el lado más combativo del grupo, que participó en la campaña "Vote for Change" junto a artistas como Bruce Springsteen.

En 2008, la publicación de "Accelerate" les llevó a su última gira internacional, con trepidantes conciertos.

En marzo pasado, REM anunció con orgullo la publicación de su décimo quinto álbum de estudio, "Collapse into now", al que consideraron su mejor disco de los últimos veinte años.

Fue el final del mundo de REM tal y como lo conocíamos. Porque, como dice Michael Stipe, hay que saber marcharse de las fiestas a tiempo.

Carlos Gosch