El portugués Joao Canijo dibuja en "Sangue do meu sangue" un relato sobre el amor incondicional, que pone a prueba en dos mujeres de la misma familia en un intenso drama desarrollado en un barrio periférico de Lisboa.

"Sangue do meu sangue", que compite por la Concha de Oro en San Sebastián (norte de España), cuenta la historia de Márcia, madre soltera de Claudia y Joca, hijos de padres distintos, que conviven en una pequeña casa con su hermana Ivete.

La relación de su hija con un hombre casado y los problemas del chico con un traficante de droga llevan a la madre y la tía a una complicada situación en la que se dirimirá si el amor por de Marcia por su hija y el de Ivete por su sobrino va a ser capaz de sobrevivir.

Y mientras todo esto ocurre, los sonidos del barrio penetran por las paredes y se cuelan por las ventanas para acompañar los diálogos de los personajes.

"Si vas a un barrio periférico de Lisboa, las televisiones están siempre todas encendidas. No se van a apagar ni por un campeonato del mundo ni por nada", señalaba Canijo en una rueda de prensa, tras aclarar que en el partido de fútbol que aparece de fondo en una de las escenas es el de la eliminatoria de Portugal en Sudáfrica por parte de España.

Al realizador le gusta también ocultar a sus personajes, que hablen sin que se les vea porque da al espectador "una libertad muy grande para imaginar".

Ha explicado que la "arquitectura" de la película es la del suburbio, "donde vive la mayor parte de la población de Lisboa", donde "la esperanza está dentro de las personas" y hace que "consigan sobrevivir en un ambiente como aquel".

Creen que las mujeres "tienen la gracia de dar" y los hombres "de quitar", aunque no todo el género masculino sale mal parado en su película.

"Sangue do meu sangue" es el resultado de tres años de trabajo y de un proceso de dos de preparación de guión y definición de personajes, en el que participaron también las actrices.

Canijo ha señalado que él se limitó a elegir las cosas que le fueron dando, aunque una vez en el rodaje ya no hubo improvisación.

"Es difícil construir un guión, pero la discusión hace la luz", ha dicho el director, al que han acompañado las protagonistas de la cinta: Rita Blanco, Anabela Moreira y Cleia Almeida.

De ese trabajo previo se ha grabado un documental con fines pedagógicos, que se exhibirá en escuelas de teatro y cine de su país.

El filme ha pasado por Toronto y, tras San Sebastián, le esperan los festivales de Río de Janeiro y Busan (Corea) y confían en lograr estrenarla comercialmente fuera de Portugal.