El Rock in Rio, que comienza pasado mañana, es una de las mayores citas musicales del mundo por las estrellas que actúan y por las impresionantes cifras que giran en torno al festival, como las 3.000 toneladas de material empleado en la construcción de la Ciudad del Rock, según los organizadores.

Este recinto, que recibirá un público de unas 800.000 personas en las siete noches de concierto, se levanta a unos 30 kilómetros de la zona céntrica de Río de Janeiro, sobre una enorme superficie de 150.000 metros cuadrados cubierta en parte por 40.000 metros cuadrados de césped artificial.

El escenario Mundo, al que se subirán 35 estrellas de la música de la talla de Elton John, Rihanna, Shakira, Metallica y Red Hot Chili Peppers, fue diseñado con paneles cóncavos y convexos revestidos con una chapa metálica con el objetivo de ampliar los efectos de iluminación durante la celebración de los conciertos.

Con un diseño de formas onduladas y tonos grisáceos que recuerda al Museo Guggenheim de Bilbao, el escenario Mundo mide 86 metros de ancho, 25 de alto y cuenta con una estructura que pesa unas 600 toneladas.

Los imponentes datos que se desprenden de la construcción de la Ciudad del Rock, cuyo perímetro alcanza los 2,5 kilómetros, se completan con los 2.000 metros de cableado eléctrico y las 3.000 toneladas de material utilizado para su ejecución.

El recinto, que contará con catorce horas diarias de música en directo, está presidido por diez torres blancas de luz y sonido de quince metros de altura y diez toneladas de peso que fueron diseñadas en forma de cola de pez.

Los siete días de festival, que se abrirá con un espectáculo de fuegos artificiales y con un homenaje a los 26 años del Rock in Rio, supondrán un consumo eléctrico de 12.000 kilovatios, una cifra equivalente a la que gastan unas 600 viviendas.

El escenario Sunset permitirá la fusión de diversos géneros musicales con las actuaciones de artistas consagrados y jóvenes promesas.

La estructura, de 31 metros de ancho y quince de alto, pesa cien toneladas y su diseño se asemeja a una puesta de sol.

La fuertes emociones en la Ciudad del Rock están garantizadas con atracciones como el "Free Fall", una caída libre desde 17 metros de altura, o con una tirolina de 200 metros que comienza su vuelo desde una torre de 24 metros de altura.

El esquema que atenderá eventuales incidencias sanitarias estará compuesto por quince ambulancias, por un enorme centro médico y por cinco consultorios repartidos por el recinto, en los que trabajarán durante los siete días del festival 1.500 profesionales entre socorristas, enfermeros y doctores.

La llamada zona VIP, reservada para 4.000 invitados, ofrecerá a diario 2,5 toneladas de comida con platos exquisitos como tarta de queso de jengibre con salmón o "wasabi", elaborados por una veintena de cocineros y servido por un equipo de 250 camareros.

"La idea es servir platos prácticos para comer rápido y ver el siguiente concierto", explicó Robert Medina, vicepresidenta del Rock in Rio.

El Rock in Rio se celebrará del 23 al 25 de septiembre y del 29 de este mes al 2 de octubre.