Una adaptación para la gran pantalla de la novela gráfica "Alois Nebel", que utiliza por primera vez en el cine checo la animación rotoscópica, y aborda la tragedia de los Sudetes, será estrenada el 29 de septiembre en Praga.

Un tema difícil, el de la expulsión de la población germana tras la Segunda Guerra Mundial, con un trasfondo histórico que todavía, en buena medida, sigue siendo tabú; y una técnica novedosa, en la que debuta con solvencia el joven realizador Tomas Lunak, quien ha firmado "Acróbata" y "En soledad".

La rotoscopia consiste en redibujar una imagen real en movimiento para convertirla en animación.

Lunak vio por primera vez esta técnica en "Waking life" (2001), y, de todas las opciones para adaptar el cómic, optó por una en blanco y negro, con un resultado final más que aceptable.

"Es una película que parece animada, pero no lo es", afirmó el director.

Desde el nacimiento literario de Nebel, en 2002, "se ha convertido en un personaje emotivo y popular. Pensaba inicialmente que sería una cosa 'underground'", dijo durante la presentación de la película Jaroslav Rudis, coautor de la trilogía "Alois Nebel" junto a Jaromir 99, y guionista de este trabajo.

"Nos inspiramos en la obra de Bohumil Hrabal, mi escritor preferido", señaló Rudis sobre el novelista que firmó las novelas "Trenes rigurosamente vigilados" y "Yo que he servido al rey de Inglaterra".

Nebel (encarnado por Miroslav Krobot), jefe de estación con una vida monótona, fue en su niñez testigo de un crimen contra unos checo-alemanes durante su expulsión de los Sudetes en 1945. Unos recuerdos que le producen continuas alucinaciones.

Casi cuatro décadas después, coincidiendo con la caída de los regímenes totalitarios en Europa Central y del Este, un misterioso personaje, el Mudo (Karel Roden), aparece en escena dispuesto a vengar el crimen.

Se refleja bien la atmósfera de aquellos años, la connivencia de algunos checoslovacos con el ocupante ruso -presente en Checoslovaquia desde la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia en 1968-, para hacer negocios ilegales, y la impunidad de delitos cometidos por personas afectas al sistema.

Resulta memorable, y magistral, el toque de humanidad que da la encargada de los aseos públicos de la estación central de Praga, Kveta (Marie Ludvikova), una viuda de la que Nebel se enamora.

Este largometraje de 87 minutos ha requerido 35 días de rodaje con cámara RED en la región de Jeseniky, al noreste del país, y luego 22 meses de animación, en el que han participado 29 animadores, además de 11 encargados de los efectos y 3 del diseño artísticos.

El coste de esta coproducción checo-eslovaca-alemana ha ascendido a algo más de 3 millones de euros (unos 4 millones de dólares), según el productor, Pavel Strnad.

La película se mostró en la Bienal de Venecia y ahora participa en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

Cuenta además con una hermosa banda sonora, con canciones originales de Jaromir 99 y su trailer se puede ver en internet (http://vimeo.com/25155505).

Por Gustavo Monge