La ciudad de Quito, donde se celebra uno de los festejos taurinos más importantes de América, prohibió hoy que se mate el toro en las corridas, las cuales continuarán celebrándose al estilo portugués.

La medida pone en práctica el resultado de una consulta popular realizada en todo el país en mayo sobre este tema, además de otros asuntos, desde la reforma de la justicia a la regulación de la prensa.

"Se debe demostrar a la ciudadanía que se respeta el pronunciamiento realizado en las urnas", dijo el alcalde de la ciudad, Augusto Barrera, en la sesión del Consejo Metropolitano, en la que 13 concejales votaron a favor y dos en contra.

Junto con los quiteños, aprobaron la prohibición en la consulta popular los habitantes de otras 110 jurisdicciones, la mayoría en la costa, donde la tradición taurina es mucho más débil que en los Andes, mientras que se mantendrán las corridas tradicionales en 93 municipios ecuatorianos.

Los taurinos perdieron la mayor plaza del país, la Feria "Jesús del Gran Poder" de Quito, por donde han pasado, desde hace 50 años, figuras como los españoles Luis Miguel Dominguín, Joselito, El Juli y José Tomás, el colombiano César Rincón y el francés Sebastián Castella.

Representantes de la empresa Citotusa, que organiza los festejos en la capital, que tienen lugar en diciembre, prevén convocar a corridas a la usanza portuguesa, sin matar al animal, aunque han dicho temer que sea difícil encontrar diestros destacados que quieran torear con esas condiciones.