El novelista sudafricano y premio Nobel de literatura 2003, J.M. Coetzee, compartirá hoy, en privado, con escritores chilenos y recorrerá lugares de interés, en el último día de una discreta visita a Santiago antes de partir mañana hacia Argentina.

El autor, de 71 años, llegó el pasado lunes a la capital chilena para participar en el ciclo "La Ciudad y las Palabras", de la Universidad Católica, cuyos responsables señalaron: "nos ha pedido y le hemos dado privacidad" ante los requerimientos de la prensa para conocer su agenda de actividades.

Sólo se supo que Coetzee, que al recibir el Nobel leyó un cuento en lugar de ofrecer el tradicional discurso de aceptación, dijo a sus anfitriones que quería conocer algunos lugares de Santiago y otros puntos del país y aceptó como regalo un ejemplar de las obras completas del poeta Nicanor Parra.

Esto último, en una reunión, también privada, con editores chilenos en la sede local de Random House Mondadori, su editorial, según dijeron hoy algunos de los participantes.

Definido por quienes le conocen como tímido, pero cercano, el ostracismo de Coetzee también asomó este martes durante su participación en el ciclo cultural de la Universidad, donde pese a ser ovacionado tras leer dos textos literarios, no aceptó preguntas del público.

El matiz fue que al final, el autor de "Esperando a los bárbaros" accedió a firmar algunos ejemplares de sus obras, lo que llevó a cabo durante más de media hora.

Al comienzo, tuvo también una gentileza: "Señoras y señores, quiero dar las gracias a la Universidad Católica por la invitación. Nunca antes había estado en este hermoso país", dijo en español.

En su intervención, leyó, en inglés, dos textos que definió, en español, como "piezas cortas, no exactamente relatos", pues no tienen estructura dramática.

"Tampoco son ensayos ni son autobiográficos", aclaró el autor de "Desgracia", que fue escuchado, entre otros, por los escritores chilenos Carla Guelfenbrein, Pablo Simonetti, Arturo Fontaine, Alberto Fuguet, Rafael Gumucio y Francisco Ortega, algunos de los cuales son sus anfitriones en las actividades previstas para hoy.

"Casa en España" fue la primera "pieza" leída por Coetzee, que previamente aclaró: "no tengo una casa en España", y que se refiere a un hombre solitario, algo mayor, que compra una casa en la costa de Cataluña, con la que establece una relación muy personal.

"(Es) una forma de matrimonio entre un hombre que está envejeciendo y una casa que ya dejó de ser joven", subrayó Coetzee, cuya segunda lectura fue "La granja", un texto que "hace referencia a un edén perdido" en palabras del autor.

Es historia enclavada en las cercanías de Cape Cod (Sudáfrica), que refleja cómo el turismo y el comercio se van apoderando de los paisajes africanos.

El novelista, uno de los escasos escritores de lengua inglesa que ha ganado en dos ocasiones el más importante galardón de las letras británicas, el Booker Prize, se unió en "La Ciudad y Las Palabras" a otras importantes figuras literarias que han dado realce a la iniciativa.

Entre ellos destacan Michel Houellecq, Julian Barnes, Ian McEwan, Richard Ford y Jonathan Franzen, Ian McEwan y Ricardo Piglia. El siguiente invitado, el próximo diciembre, será el turco Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura 2006.

En Buenos Aires, Coetzee será el encargado de clausurar, el próximo domingo, el Festival Internacional de Literatura de esa ciudad (Filba), también con la lectura de un texto inédito.