Una de las festividades más importantes en China es la celebración de la fiesta de medio otoño o "zhongqiujie", noche en la que los chinos admiran la luna, se reúnen en familia, y compran y regalan los tradicionales pasteles de luna o "yueping".

La fiesta se celebra hoy, el decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar, en el que la luna brilla con mayor intensidad y cuando la estación otoñal está a mitad de concluir.

En la antigua China, durante este festival se agradecía a los dioses y se rogaba por una buena cosecha durante todo el año; los antiguos mandarines acostumbraban contemplar la luna durante la noche, y recitar poemas y cantar canciones.

Ellos le cantaban a Chang'e, esposa de Hou Yi, que según la leyenda habita en la luna desde que se bebió el brebaje que la reina de los mundos celestes regaló a su esposo por haber extinguido nueve de los diez soles que había en el mundo y que, afectaban la cosecha de la tierra.

El brebaje, que hubiese vuelto inmortal a Hou, causó que Chang'e abandonara de la tierra y se quedara en la luna para siempre, junto a un conejo de jade que vive preparando medicinas y Wugang, leñador que, al buscar ser inmortal, ofendió a los dioses y fue castigado a permanecer ahí cortando un árbol que nunca deja de crecer.

Así fue como Chang'e se convirtió en la diosa de la luna y es a la que los chinos, hasta nuestros días, cantan y admiran en una fiesta que a lo largo de los años se ha convertido en una reunión familiar, en la que además no puede faltar los "yueping".

Los tradicionales pasteles de luna son el anunció de la llegada y símbolo de esta fiesta.

Durante esta fecha los mercados y tiendas se llenan de cajas de "yueping" de variedad de precios y tamaños para satisfacer a sus clientes que, a pesar de que este año el gobierno chino les ha gravado con un impuesto, no dejarán de comprarlos.

El impuesto varía dependiendo del precio de cada uno de éstos y se deduce al sumar el costo del "yueping" al salario de cada ciudadano chino.

"Sí, se lo del impuesto, pero los voy a comprar porque es nuestra costumbre", dijo a Efe, Zhang Liang, que se encontraba en el mercado de Dong Jiao, en el distrito de Chaoyang, en Pekín, adquiriendo "yueping".

Mientras que Wang Fei, vendedora de un establecimiento del mismo mercado, contó que "las ventas han bajado un poco.

Los "yueping" son de distintos rellenos y sabores, los hay de fruta, de nueces, de soya roja, de yema de pato, de chocolate, de sésamo, de jamón y de muchos otros sabores; las cajas en las que guardan estos pasteles también son de muchos modelos y, en muchos casos, más costosas que los propios dulces.

Los "yueping" se venden en cajas, que pueden alcanzar precios astronómicos, pero también se venden por unidad, costando los más baratos entre de 3 y 5 yuanes (0,46 y 0,78 dólares).

"Yo suelo pasar la fiesta con mi familia y comer Yuebing, aunque este año, como estoy lejos tendré que mirar la luna solo y enviar las cajas por correo", relató Yang Xiao, algo nostálgico por no poder pasar, la noche del 12 de agosto, día en el que este año se celebrará el festival de medio otoño, con su familia.

"La gente se siente a veces feliz, a veces triste, se separa y se reúne, como la luna, de forma redonda a creciente, de creciente a redonda. Ojalá todos puedan observar la luna juntos, a pesar de que estén lejos", reza el poema del gran Su Shi (1037-1101) en honor a la luna y a la unión familiar.

Este año, 33 estados han prohibido la importación de "yueping" chinos ya que muchas de las empresas que exportan este producto no cumplen los estándares establecidos por países como España, Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón. ´

María Esther Chía y Cristian Avanzini