El cineasta estadounidense Whit Stillman clausuró hoy el 68 Festival Internacional de Cine de Venecia con su último trabajo, "Damsels in Distress", una alocada y rocambolesca película de corte juvenil con la que vuelve a la dirección cinematográfica más de una década después.

La película, presentada en el último día de "la Mostra" fuera de concurso, pone imágenes, música y complicados y retorcidos diálogos al día a día de un grupo de estudiantes universitarios estadounidenses y a las relaciones sentimentales que se establecen entre ellos.

Stillman, quien no había dirigido una película desde que en 1998 presentara "The Last Days of Disco", vuelve así a la dirección cinematográfica con una demasiado arriesgada apuesta, en la que la presencia de rostros populares para el público juvenil como los actores Greta Gerwig, Adam Brody y Analeigh Tipton pueden hacer de colchón.

"La historia original trata de un grupo de chicos muy parecidos a los que se pueden ver hoy en la universidad. Diría que la versión de la universidad que se puede ver está también un poco idealizada, estilizada, aunque se trate de la realidad. Pero la dinámica de la historia es algo que sucede en ese ambiente", comentó Stillman durante la rueda de prensa de presentación del filme.

"Damsels in Distress" ("Señoritas en apuros", en inglés), un título que da ya muestras del contenido de la película, pretende dar un giro de tuercas irónico al género de las películas para adolescentes, multiplicando de modo exponencial el efecto desconcertante de la misma, gracias, sobre todo, a unos diálogos que se mueven en el terreno de lo absurdo.

"Aspiraba a tener una narrativa similar a la de los cuentos, pero tuve varios problemas, porque quería siempre tener un guión cinematográfico que pudiera dirigir. Pensé entonces en la voz 'en off', para que pudiera ser una especie de pensamiento a parte, porque se puede así tener personajes que tuvieran un pensamiento adicional", dijo el cineasta estadounidense.

"No concebí el filme como una crítica al sistema universitario estadounidense, pero si se quiere ver como crítica va bien. No era mi interpretación, sin embargo. Creo que las universidades han mejorado respecto al periodo en el que yo fui. Parece que ahora todos estudian más", añadió.

La cinta de Stillman, quien ha vivido durante algún tiempo en España y es autor de los filmes "Barcelona" (1994) y "Metropolitan" (1990), ofrece además pinceladas musicales durante su primera parte, con una gran presencia del baile de claqué, que irá en aumento hasta un número final totalmente apoteósico.

Y es que, sobre la trama, en la que además se aborda el tema del suicidio juvenil como algo superficial y anecdótico, sobrevuela la meta vital de una de las protagonistas, Violet: crear un nuevo baile que sea conocido mundialmente como lo fue "La Macarena" de los españoles Los del Río.

Violet (Gerwig), líder del grupo de chicas protagonistas de la cinta, intentará alcanzar ese éxito mundial con el "Sambola", una coreografía de inspiración latina en la que participan los principales personajes del filme, incluido el que interpreta Brody, actor estadounidense que se hizo muy popular la década pasada por su participación en la serie de televisión "The O.C.".

"Mis filmes preferidos son los de los años 30 y, sobre todo, el aspecto musical de algunos de estos filmes, como los que tienen las canciones y coreografías de Fred Astaire. Se puede decir que Fred Astaire me ha influido mucho", comentó Stillman.

Al director estadounidense le acompañaron en Venecia Brody, Tipton y Gerwig, quien destacó el periodo de "autoinvención" que supone la universidad para los estudiantes y que, según ella, queda reflejado de modo "casi patológico" en "Damsels in Distress".

"La universidad es un periodo de autoinvención, porque conoces a gente que no sabe de tu pasado y por eso te puedes crear una identidad nueva. Estos personajes llevan esto hasta un nivel casi patológico, con una especie de intención de cambiar el mundo como si quisieran convertirse en Juana de Arco", afirmó Gerwig.

Por su parte, Brody comentó la "gran empatía" que encontró con todos los personajes de la película al leer el guión, llegando casi hasta, aseguró, "enamorarse" de ellos.

Por Miguel Cabanillas.