La revuelta popular de enero y febrero pasados que propició la caída del régimen del ya expresidente de Egipto Hosni Mubarak llegó hoy al 68 Festival Internacional de Cine de Venecia de la mano de una producción franco-egipcia titulada "Tahrir 2011".

El documental, que se presenta a "la Mostra" fuera de concurso y también estará en el Festival de Toronto (Canadá) la semana que viene, lleva por subtítulo: "The Good, The Bad and The Politician", las mismas tres partes en las que queda dividida la cinta, cada una obra de un director diferente.

"The Good", parte dirigida por Tamer Ezzat, muestra la participación de los considerados como "buenos" en la revuelta popular, es decir, los ciudadanos que ocuparon la plaza Tahrir para exigir la marcha de Mubarak y que ofrecen su testimonio en primera persona de cómo vivieron esos días.

En esta primera parte del documental se puede ver la organización ciudadana que se estableció de modo voluntario para mantener la ocupación de la plaza cairota, así como las tareas de asistencia médica a algunos de los manifestantes, incluida la psicológica ante casos de histeria.

"La primera idea que tuvimos era ver la agresión de la policía contra los manifestantes, pero al final vimos que era una manifestación en desarrollo y, a pesar de que había muchos medios presentes, teníamos que dar nuestro punto de vista. Entonces nació la idea de hacer un 'collage' con tres puntos de vista", comentó Ezzat durante la rueda de prensa de presentación del documental.

"The Bad", dirigido por Ayten Amin, da la palabra a la otra parte, considerada como "los malos" de esta historia, es decir, las fuerzas de Policía y militares que intentaron controlar las revueltas esos días, con testimonios grabados una vez que Mubarak abandonó el poder en febrero y las manifestaciones terminaron.

Los agentes que ofrecen su testimonio coinciden en asegurar que ellos recibían órdenes y se limitaban a hacer su trabajo cuando intentaron frenar las protestas con, entre otros métodos, gases lacrimógenos o mangueras de agua.

"El 25 de enero fue la primera vez que participé en una revolución y entonces vi a los hombres de seguridad golpear a la gente. No podía creer lo que veían mis ojos y, cuando me pidieron entrevistarles, me picó la curiosidad de saber cómo pensaban, cómo veían a los manifestantes", afirmó Amin.

"Los agentes no estaban preparados. No sabían cómo actuar en esos momentos. Para la policía eran momentos muy dramáticos. Estaban casi desarmados. Yo intenté entender sus sentimientos y por qué hicieron lo que hicieron", agregó.

La tercera y última parte, "The Politician", aborda la figura del expresidente de Egipto desde su llegada al poder hace 30 años, centrándose en un cómico e irónico repaso a los diez pasos que, según su director, Amr Salama, Mubarak había dado para convertirse en un dictador, entre ellos teñirse el pelo y poner su nombre en multitud de lugares públicos.

"Cuando comenzó la revolución, la situación era trágica y dramática. Cuando llegamos al final de esta experiencia, de algún modo, conseguí entrar en contacto con las fuentes oficiales. Fue por casualidad, quería ver qué sucedía por detrás", explicó Salama, quien dedicó su obra a quienes han arriesgado la vida o han muerto en las distintas revueltas del mundo árabe.

"En un momento me pareció hasta divertido, porque seguían negando la verdad. Todo este papel de Mubarak en la revolución era divertido, porque él seguía negando y fingiendo que no veía las cosas. También para él debió de ser un shock ver que ya no era considerado un líder, que su pueblo, incluso, lo odiaba", añadió.