La emblemática Plaza Grande, la barroca Iglesia de la Compañía, la restaurada estación de tren de Chimbacalle y la popular Iglesia de la Virgen del Quinche son algunas de las Siete Maravillas de Quito elegidas por los ecuatorianos.

La gerente de Quito Turismo, María Elena Coloma, explicó que este año la ciudad andina es la capital latinoamericana de la cultura y la selección de sus siete maravillas, dada a conocer hoy, se engloba dentro del reinado, que terminará en diciembre, cuando le cederá el puesto a Saô Luis (Brasil).

Coloma detalló que en un primer momento el Bureau Internacional de Capitales Culturales (IBOCC) escogió 36 iconos y desde abril hasta julio tanto quiteños como personas de otras provincias ecuatorianas y de todo el mundo seleccionaron los siete más relevantes.

El más votado fue la Estación de Ferrocarril de Chimbacalle, con el apoyo de 1.724 personas.

Esta estación cayó en desuso, pero ahora Quito le ha vuelto a dar vida e incluso los fines de semana salen trenes que cruzan toda la avenida de los volcanes, en Los Andes.

Para Coloma, la elección de Chimbacalle es porque la parada ferroviaria trae "a la memoria muchas cosas del significado del tren", tanto de su pasado, como de su futuro, "lo que está por venir", tras habilitar este medio de transporte para que sea una forma de hacer turismo dentro del país.

En segundo lugar quedó la Compañía de Jesús (1.684 votos), una iglesia creada por los Jesuitas, cuyo interior está hecho de oro y es uno de los puntos clásicos en los que los turistas se paran.

Le siguen la Iglesia de San Francisco (1.195), la Basílica del Voto Nacional (847) y la Iglesia de la Virgen del Quinche (834).

Coloma argumentó que en la elección de este último monasterio se coló la parte "de la vida y la fe" de los quiteños, pues la iglesia está a unos 40 kilómetros de la ciudad y no es un templo con grandes, ricas y refinadas construcciones, pero sí un sitio "muy popular".

La Iglesia de la Virgen del Quinche no sólo acoge una vez al año la procesión más grande del país sino que es donde el fin de semana las personas bendicen su automóvil.

"Ese elemento de fe, de religiosidad, es importante en el alma y el corazón de la gente", lo que llevó a los quiteños a posicionar esta iglesia popular, dentro de una de las siete maravillas de la ciudad, expuso Coloma.

En sexto lugar, con 748 votos, quedó uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad, la Plaza Grande, donde está el palacio presidencial, la catedral y el monumento a los precursores de la independencia de agosto de 1809, aunque el país no la obtuvo definitivamente hasta 1922.

Actualmente, esta plaza es un bullicio de personas, algunos vienen a sentarse en los bancos y a hablar con los amigos, otros la cruzan corriendo antes de llegar a su destino, vendedores ambulantes acosan a los transeúntes, mientras que curiosos y turistas disparan con sus cámaras para atrapar un momento mágico en este sitio tan folclórico y típico de la cultura quiteña.

"La Plaza Grande es el corazón de nuestro devenir, de los sucesos políticos, de nuestras vidas", aseguró Coloma.

La virgen del Panecillo cierra la lista de las siete maravillas con el respaldo de 744 personas.

El Monte del Panecillo divide el sur y el norte de Quito y encima de él se aposenta majestuosamente una virgen, que contempla la ciudad, mientras que al mismo tiempo puede ser vista desde casi todos los puntos de la metrópolis.

Ahora, explicó Coloma, Quito Turismo preparó diferentes rutas para que las personas conozcan las siete maravillas.

En estos tours turísticos también se incluirán visitas a artesanos, aquellos "personajes que habitan el centro histórico (donde están la mayoría de las maravillas) y son parte del patrimonio intangible".

En la elección de los iconos votaron un total de 13.600 personas, la mayoría, 11.327, de la provincia de Pichincha, cuya capital es Quito.

Para el municipio, aseguró Coloma, era importante que todos los quiteños fueran partícipes en la elección de sus siete maravillas, por lo que en julio el Ayuntamiento habilitó en diferentes sitios de la ciudad puntos con conexión a Internet para que todo el mundo pudiera votar, incluso aquellas personas que no tienen ordenador en su casa.