El cantante británico Jamie Culum ha hecho vibrar esta noche el graderío del Festival del Castillo de Peralada con un concierto provocador en el que ha conseguido levantar al educado y hasta hoy siempre correcto público del célebre recital veraniego.

Un joven y despeinado Cullum, de 31 años, ha salido tímidamente al escenario del 25 aniversario del Castillo de Peralada, ataviado con una chaqueta negra, camisa, corbata, pantalones pitillo y zapatillas deportivas de charol, dispuesto a versionar con su inconfundible estilo a algunos de los más grandes, como The Beatles ("Come together") o el mismísimo Frank Sinatra ("I get a kick out of you").

La timidez le ha durado a Cullum lo mismo que la primera canción, "Photograph", ya que en la segunda, "I get your way", se ha deshecho de la chaqueta, la corbata y los formalismos, llegando incluso a subirse a un piano que le ha hecho brillar durante la velada, en la que ha repasado temas de "The Pursuit", su último trabajo, y de todos los anteriores.

Una vez roto el protocolo, este "crooner" - adjetivo que se atribuye a los cantantes masculinos que cantan con voz suave y melosa - se ha sentido libre para no ceñirse a este calificativo, del que sólo ha hecho gala en momentos puntuales y románticos de la noche, con temas como "If I ruled the world", What a difference a day makes", o "High & Dry".

"Por favor no dudéis en levantaros de vuestros asientos, hacer todo el ruido que queráis y lanzarme ropa interior o cerveza", ha pedido Cullum al hasta entonces muy correcto y educado público de los jardines de Peralada.

A la audiencia parecía que le costaba perder los papeles, así que Cullum no ha desperdiciado ni una sola ocasión de provocarles con bailes, carreras de un lado al otro del escenario e interpretaciones frenéticas sobre el teclado del piano con las que ha demostrado que ya es mucho más que un joven artista prodigio.

Cullum, que ha participado en la banda sonora de películas como "Diario de Bridget Jones" o "Gran Torino", ha logrado conquistar definitivamente al público con una prueba de que además de cantante, pianista y showman, posee una voz capaz de hacerse oír, sin necesidad de micrófono, hasta en la última fila de este auditorio al aire libre.

Junto a Brad Webb (bateria y voces), Chris Hill (bajo y voces), Tom Richards (saxo, teclado y voces) y Rory Simmons (guitarra y trompeta) ha demostrado que los micrófonos "son una pérdida de tiempo" incluso en espacios abiertos y además ha logrado hacer participar, cantar y soltarse la melena a todos los asistentes.

El público se ha levantado para aplaudir antes de los "bises" y ya se ha quedado en pie, acercándose al escenario - por petición expresa del cantante - y botando como en un concierto de rock duro, desde una grada en la que todo el mundo tiene su asiento y normalmente nadie se suelta la melena.

El festival del Castillo de Peralada, que este año cumple sus bodas de plata, quedará clausurado el próximo 15 de agosto y hasta entonces pasarán por su escenario artistas de la talla del Ballet de Ángel Corella, Rafael Amargo o Rosario.