Hitler abrazando un muñeco de peluche o jirafas paseando entre decenas de motos son algunas de las obras, en su mayoría inquietantes críticas a la sociedad, de la I Bienal Internacional de Fotografía Artística Contemporánea en Ecuador, que hoy abrió sus puertas.

En ella participan 22 artistas de 8 países, entre ellos Venezuela, Ecuador, México, Suiza y España, con un 'leitmotiv' común, el malestar que genera la sociedad actual expresado a través de imágenes que generan inquietud, rechazo o extrañeza.

"Hay muchos parámetros, desde el erotismo, al suicidio o el lado humano de Hitler, es variado lo que se presenta en cuanto a intencionalidad del artista", afirmó a Efe el organizador de la bienal y miembro de la Corporación Cultural Akelarte, Ángel Huera.

De entre los artistas seleccionados, destaca la obra del mexicano Stanley Shoemaker, galardonado con el primer premio, quien en un aparente ejercicio de fotoperiodismo mezcla en una sola imagen motoristas y jirafas, un monje budista confrontado con un Jesucristo clavado en su cruz ó un rascacielos neoyorquino bañado de aguas.

En esta línea, que versa alrededor de transmutar el mensaje de lo diario, giran propuestas como la de Esteban García y su "Cotidiano".

Retratos tan 'cotidianos' como Hitler con un osito de peluche en sus manos, un hombre, pistola en mano, a punto de suicidarse o una chica que presumiblemente perdió su cabeza y se la volvió a coser.

Igualmente reaccionario resulta la obra "Rumbo perdido", de la venezolana Beatriz Nones, un caleidoscopio de fotografías, superpuestas o del revés, en su mayorías militares o símbolos venezolanos, que resultan ser una fiera, aunque sutil, crítica al autoritarismo.

Con todo, fotografías que incitan al malestar y, sobretodo, a la reflexión.

"Estamos en una época existencial, el mundo no es fácil de tragarse", dijo la artista ecuatoriana Leonor Jurado, que expone en la bienal parte de su obra, "Desarraigo", mientras señalaba un autoretrato en el que, de su boca abierta, salen unas enormes raíces.

De otra forma aterra el nihilismo psicodélico del ecuatoriano Carlos Endara en "Puertas Misteriosas", en la que los colores propios de un 'trip' se mezclan con delirantes imágenes, como fetos colgados de ventanas.

Por el contrario, propuestas más comunes prueban que la hipérbole no es siempre lo más atractivo. Así, la española Ana Pobo elabora en "Agua" una serie de retratos donde el oro azul es el común denominador. Instantáneas de personajes en remojo de elegante simpleza.

En este punto converge la obra del suizo Peter Meyer, quien plasma la fuerza de la naturaleza en su obra. Desde un precioso atardecer a un caótico manglar, asimetría y mimetismo natural en imágenes.

Cabe destacar las obra del artista invitado de esta bienal, el ecuatoriano Pedro Herrera Ordoñez, que saca a la luz los recovecos de su mente con la muestra "Al filo del delirio".

"Es fundamental ese lado anverso a la realidad y la lógica", explicó el artista, quien en sus obras usa técnicas mixtas, como fotos, pintura e incluso escultura con el fin de plasmar de la forma más fidedigna sus sueños.

En ella sobresalen los paisajes de aire daliniano y las mujeres de inquietante mirada y en extrañas situaciones, con un buscado uso del monocromo, todo para transmitir "la sensualidad y los sueños", que según el artista van muy unidos.

La I Bienal Internacional de Fotografía Artística en Ecuador, que podrá visitarse hasta el 30 de agosto en el edificio del Ministerio de Cultura de Quito, nace con el propósito de acercar la fotografía artística al país y enriquecer un campo poco conocido de este arte.

"Queremos que Ecuador se consolide como una de las plataformas artísticas contemporáneas en relación con la fotografía", señaló Huera.

"Esta bienal es empezar el caminar, nuestro país es muy pobre en una cultura visual", apuntaló Herrera.