El cantautor panameño Rubén Blades, considerado uno de los maestros de la salsa, puso anoche a bailar a las cerca de tres mil personas que acudieron a su recital, incluido en los Veranos de la Villa madrileños, al ritmo de algunos de sus clásicos, como "Pedro Navaja" o "Decisiones".

Arropado por los trece componentes de la Orquesta de Roberto Delgado, Blades hizo su aparición a la 21:30 horas ante un público entre el que se encontraban muchos compatriotas, que ondeaban banderas de distintas regiones latinoamericanas.

Rompiendo todos los esquemas, el artista comenzó su actuación como muchos la acaban: presentando a los instrumentistas que lo acompañaban, para después poder, según él, dedicarse por completo a la música.

Y vaya si lo hizo, ofreció más de dos horas de espectáculo en las que los asistentes pudieron comprobar que, a pesar de su edad, el panameño se mantiene en buena forma, tanto cantando y bailando, como contando chistes.

Risueño y con ganas de divertirse, supo ganarse al público con varias bromas que introdujo entre temas como "Las calles" o "Caína". Tras recordar la caída del trofeo en las celebraciones de la Copa del Rey, saludó enérgicamente a uno de los asistentes ilustres: Diego el Cigala.

"Esta canción estuvo prohibida durante la dictadura de Panamá", dijo antes de tocar "Decisiones", que provocó bailes tanto dentro del recinto como entre los numerosas personas que, sin entrada, agitaban sus cuerpos al otro lado de la valla.

Recordando que sigue viviendo en su barrio natal, Rubén Blades interpretó orgulloso "Plaza Herrera" porque, como cantó a todo pulmón, "no hay riqueza en este mundo" para comprar "lo que se vive, lo que se aprende en un barrio de Panamá".

La sorpresa de la noche llegó de la mano del trompetista Jerry González que, tras aparecer en el escenario y fundirse en un abrazo con el cantante de salsa, colaboró en "Plantación adentro", protagonizando un fabuloso mano a mano junto a uno de los trombones.

"Tengo ropa más vieja que tú, pero no tan bonita", dijo a una de las espectadoras el cantante en su faceta más seductora antes de lanzarse a temas como "Todos vuelven" y "El cazanguero".

Cabe destacar la actuación de los músicos en estos temas. Varios solos de piano, percusión o trombón sirvieron para demostrar el virtuosismo de unos artistas que no perdieron el ritmo en un solo momento.

Aunque la noche era más fresca de lo habitual, nadie se movió del recinto de Puerta del Ángel sin que sonase el éxito más internacional de Rubén Blades. Alegre, aunque con un punto de resignación, el cantante presentó la canción "que siempre tenemos que tocar": "Pedro Navaja".

Con todos los presentes entregados, la banda arrancó acentuando el parecido inicial del tema con "Thriller", de Michael Jackson, sonidos que pronto fueron sustituidos por los pegadizos ritmos que Blades imprime a todas y cada una de sus composiciones.

Animado por los gritos de los espectadores, el vocalista decidió junto a la orquesta alargar el show dos temas más: "Patria" y "El padre Antonio y el monaguillo Andrés", que fueron recibidos por una grada que, en pie, despidió la noche más latinoamericana de los Veranos de la Villa.

Alberto Peñalba