Un grupo de bulliciosos "diablos" tomó hoy las principales calles del poblado de La Villa, unos 250 kilómetros al suroeste de la capital panameña, y se repartió el mundo, como parte de las celebraciones tradicionales del Corpus Christi.

Un "gran diablo" y una "diablesa", ataviados de rojo y negro y con máscaras alegóricas, seguidos de un pequeño séquito de "diablillos", corretearon a decenas de niños, jóvenes y adultos que los esperaban en la céntrica plaza Simón Bolívar del pueblo.

La celebración, que tiene lugar todas las vísperas del Corpus, forma parte de las fiestas paganas que desde 1973 celebra el pueblo de La Villa, en apego a tradiciones heredadas de la época de la colonia y que comienzan 60 días después del Domingo de Pascua.

Ni siquiera la pertinaz lluvia que bañó este miércoles a La Villa amilanó el ánimos de los "diablos sueltos", que recorrieron el centro del pueblo lanzando estruendosos petardos que arrancaban gritos de susto a los más pequeños.

El ritual pagano finalizó con la escenificación de la repartición del mundo por parte de los "diablos", que sentados a una mesa colocada en el centro de la plaza Simón Bolívar "cuartearon" el Sol, dividiéndolo en cuatro partes como representación del dominio total del mundo.

Pero el efímero dominio de los diablos termina mañana, cuando en La Villa se celebrará el Corpus Christi con una misa, una procesión y una decena de bailes alegóricos a la época colonial, todo ello en calles aledañas a la iglesia del pueblo adornadas con alfombras de flores.

La Octava del Corpus, que incluye una liturgias y otras representaciones teatrales callejeras que convocan tanto a los habitantes de La Villa como a turistas nacionales y extranjeros, cerrarán la próxima semana las fiestas, que comenzaron el sábado pasado.