Un mosaico con una imagen de la Virgen de Guadalupe sobre una tabla de surf que fue colocado sobre una pared bajo un puente de ferrocarril en la ciudad costera de Encinitas es considerado técnicamente como un grafiti, a los ojos de la ley.

Pero su belleza está atrayendo multitudes, y funcionarios de la ciudad californiana han gastado miles de dólares en la contratación de una agencia de arte para ver de qué manera retirar la obra sin dañarla.

Artistas misteriosos que fingieron ser trabajadores de la construcción colocaron el mosaico al muro de concreto el mes pasado utilizando un fuerte pegamento flexible.

Jack Quick, un corredor de arte local, vio a los hombres con cascos pegando el mosaico a plena luz del día, pocos días antes de Pascua. Quick cree que costó 1.000 dólares en materiales y más de 100 horas de trabajo para construirlo. La ciudad no sabe mucho de cuál artista, o artistas, lo realizó y nadie se lo ha adjudicado.

La Virgen de Guadalupe está rodeada por una ola azul intenso y se balancea en una tabla de surf blanca, decorada con la cara angelical de Juan Diego, el indígena que vio a la virgen en el cerro del Tepeyac en 1531, según la tradición católica. Su capa verde azulado ondea alrededor de ella como flotando con la brisa del mar. Pero en medio de tanto movimiento, la virgen tiene las manos unidas como rezando y su rostro permanece sereno. A un lado del mosaico está escrita la frase: "Salvemos el mar".

Miles de personas han venido a verla, algunos han traído flores y han colocado veladoras en la banqueta debajo del mosaico.

El artista Jules Itzkoff, de Ohio, Cincinnati, estaba entre aquellos que visitaron el mosaico y dijo que lo cautivó la pieza de "vandalismo cristalino".

"Es interesante cuando una pieza de vandalismo puede destacar por ser tan hermosa y diferente, que no se parece a lo que normalmente consideramos grafiti", dijo Itzkoff. "Debería ser una pieza emblemática para los grafiteros: ¡Alguien en su comunidad creó algo que le gusta a la ciudad! La virgen surfista habla del futuro del grafiti en Estados Unidos. La meta debería ser crear un trabajo que la sociedad quiera preservar".

Pero su conservación no es tan sencilla. Algunos consideran que la pieza borra el límite entre la iglesia y el estado; otros que es sacrílego tener a la virgen más venerada de México surfeando.

"No podemos decir: 'alquien hizo algo lindo, nos gusta y se puede quedar' o 'no nos gusta, así que debemos retirarlo''', dijo el alcalde de Encinitas James Bond. "No podemos hacer eso con el arte porque la gente siempre odia o ama una misma pieza, así que es una situación complicada".

Además esto podría llevar a perder el control en una ciudad como Encinitas que está llena de artistas, agregó Bond.

La agencia de conservación de arte Sculpture Conservation Studio, con sede en Los Angeles, comenzó el martes a analizar las formas de retirar de forma segura el mosaico. Sus trabajadores dijeron a los reporteros que los observaban que habían visto un nombre debajo del vidrio colorido, pero que no sabían si pertenecía al artista que lo creó.

El mosaico de roca y vidrio mide tres metros por lado (10 pies). En uno de sus primeros reportes Sculpture Conservation Studio llegó a la conclusión que no hay un mejor sitio para la Madona surfista que bajo el puente, protegida del sol y la lluvia.

Bond cree que retirar el mosaico será costoso, pero los negocios locales han comenzado a recaudar fondos para cubrir los gastos que implique para la ciudad. Varias personas han dicho estar interesadas en comprar la pieza.

Aunque es grafiti, el ayuntamiento de la ciudad quiere que sea reubicado en un lugar donde la gente pueda verlo.