Un total de 75 kilos de explosivos, 72 detonadores no eléctricos y 4 segundos se necesitaron hoy, en la ciudad colombiana de Cali, para demoler cuatro viejos edificios del centro de la capital del departamento del Valle del Cauca.

El gerente de la compañía colombiana Atila Demoliciones, Rogelio Gómez, señaló en diálogo telefónico con Efe, que el explosivo indugel se inyectó en vigas y columnas.

A eso se sumaron 72 detonadores no eléctricos y 250 metros de cordón detonante, que dejaron en el piso las vetustas construcciones.

"Esta técnica, la de implosión, se viene utilizando en el mundo y además de que es muy segura, permite ahorrar tiempo y casi no genera ruidos que incomoden al vecindario como sucedería con martillos", explicó Gómez.

Fueron cuatro los edificios demolidos que suman 3.600 metros cuadrados de construcción. El más grande tenía 1.600 metros y el más pequeño 600 metros.

La compañía, con 25 años en el mercado colombiano, ha realizado este mismo tipo de operaciones en varias ciudades del país. De sus 22 trabajos en este campo, el más grande ha sido un edificio de 8.000 metros cuadrados, que era del Ejército colombiano.

La demolición fue seguida con interés por una buena cantidad de curiosos ciudadanos que se apostaron en las cercanías de los edificios que por años ocuparon un amplio sector en el centro de Cali.

Cumplida la demolición, que se cerró con una capa de polvo que se disipó en pocos segundos, la maquinaria pesada comenzó a retirar los escombros.

En los terrenos se comenzarán a levantar proyectos de viviendas y centros comerciales comenzando con el de "Ciudad Paraíso".