El escritor e intelectual egipcio Alaa al Aswani, que acaba de publicar en español su libro "Egipto: Las claves de una revolución inevitable", considera que en su país "hay entabladas dos batallas: una por la democracia y otra contra el extremismo religioso".

"Si se gana una se ganarán ambas, porque son paralelas y están unidas", dijo Al Aswani en una entrevista con Efe en su clínica dental, situada en el barrio cairota de Garden City, a unos cientos de metros de la plaza de Tahrir, símbolo de las revueltas egipcias que estallaron el 25 de enero.

Con un cigarro en la mano y una tos leve pero continua, Al Aswani explicó que "la lectura primitiva de la religión nada tiene que ver con el islam, esa es la lectura del desierto", declaró en referencia a la interpretación religiosa patrocinada y exportada por Arabia Saudí, que considera la fuente del extremismo islámico en el mundo.

Con la mirada aséptica de un médico y la sensibilidad de un novelista, Al Aswani, nacido en 1957, lleva varios años lidiando sus batallas en las páginas de diarios egipcios como Al Shuruq o al Masri al Yom, en artículos en los que denunció los males de la dictadura del expresidente Hosni Mubarak.

Ahora, algunos de estos artículos han sido reunidos y traducidos al español en el libro "Egipto: Las claves de una revolución inevitable", publicado por Galaxia Gutenberg.

Al Aswani, autor de las novelas "El edificio Yacobián" o "Chicago", también traducidas al español, cree que con la lectura de esta colección de artículos el lector hispanohablante "sentirá que ha estado en Egipto, será como si lo conociera y comprenderá por qué ocurrió la revolución".

En su nuevo libro, Al Aswani trata, como él mismo asegura, "los síntomas de la enfermedad", los síntomas de la dictadura que sufría Egipto.

La pobreza, la corrupción, la mediocridad, la represión sexual, el arribismo, la fuga de cerebros, la interpretación rigorista de la religión, la discriminación de la mujer... Todos estos males están reflejados en los artículos de este escritor, en los que el análisis político se mezcla con la literatura.

"Siempre utilizo técnicas literarias en mis artículos, porque con la literatura se puede influir más que con los análisis fríos", aseguró el pensador que al final de sus textos siempre ofrece la misma receta: "La democracia es la solución".

Una receta que presenta, como reconoce, como alternativa a la que ofrece la organización islámica de los Hermanos Musulmanes, "el islam es la solución", y con la que este grupo ultraconservador se ha presentado a varias elecciones parlamentarias.

"Cuando digo la democracia es la solución, está claro, todos saben el significado de democracia: elecciones, alternancia, constitución... Sin embargo, el lema 'El islam es la solución' es un lema confuso. No sabes qué interpretación del islam se aplicará, ni quién la aplicará. Además, la experiencia histórica dice que siempre que se ha aplicado el islam ha ocurrido una catástrofe", afirmó.

Cree que el partido que han formado los Hermanos Musulmanes, "La Libertad y la Justicia", será un partido más de derechas.

No obstante, advirtió contra lo que denomina la corriente "salafí wahabí" que condena la democracia, las manifestaciones o las huelgas y que ahora, tras la caída de Mubarak, quiere participar en el futuro gobierno.

Para Aswani, que piensa que Egipto tiene suficiente mano de obra cualificada para "reconstruir en poco tiempo" el país que el régimen de Mubarak "arrasó" durante años, la revolución no ha terminado.

Asegura sentirse satisfecho con lo que ha escrito y confiesa que siempre intenta decir lo que cree y hacer lo que dice.

"Vencimos, Egipto salió hacia la luz, como si hubiera estado en una cueva. Salimos y cuando sales a la luz después de estar en una cueva, tus ojos te duelen un poco, pero en la luz, respiras", dijo.

Preguntado por las protestas en España del llamado movimiento del 15-M, que ha llevado a miles de personas a tomar las plazas para pedir un cambio, Al Aswani expresó su deseo de que "continúen".

"Qué continúen, porque hay una batalla real por los derechos humanos, porque el mundo no es una empresa comercial, como piensan algunos gobiernos de derechas, porque lo más hermoso que nos ofrece la vida humana no se puede expresar en cifras", concluyó.

Jorge Fuentelsaz