Un entregado público de diez mil personas, formado sobre todo por mujeres, arropó anoche al cantante Enrique Iglesias en su primer concierto en Tel Aviv, aclamado hoy por la prensa del país.

"Su padre (Julio Iglesias) acarició Israel como la miel durante los años ochenta, pero Enrique Iglesias hizo saltar anoche a los miles de espectadores del palacio de deportes Nokia de Tel Aviv con su fuego de latino pop cargado de energía y potencia", afirma hoy el diario Yediot Aharonot.

El comentarista musical del diario asegura que "incluso bajo los criterios más duros" la actuación de Iglesias "recibiría un diez".

De la misma opinión es el rotativo Maariv, que también califica de éxito absoluto el concierto y asegura que "el chico sabe sonreír, sabe hacer poses y sabe volver loco a todo el público con su estilo latino".

La audiencia no dejó de gritar y bailar durante dos horas en las que Enrique no dejó de coquetear, cantar y hacer guiños a sus fans.

"Su padre Julio, viejo conocido de la audiencia israelí puede mirar hacia atrás con satisfacción porque, en todo lo que respecta a Israel, su hijo se ha convertido en su heredero legítimo", afirma el Yediot Aharonot.

El diario destaca su "control virtuoso del público, su capacidad para captar la atención, su impresionante voz y la selección de sus canciones más famosas, que fue extrayendo a lo largo de la noche como ases en la manga para exaltar al público".

El joven Iglesias saludó a su público en hebreo, con un "Shalom Tel Aviv" que arrancó fervorosos aplausos, y comenzó la noche con su tema "Tonight I'm loving you" que, para delectación de su público, interpretó en su versión no censurada.

A mitad del concierto, Enrique subió al escenario a algunas de sus fans para que cantasen con el y, según el rotativo Maariv "coqueteó con todo lo que se movía. Tocó, abrazó y entregó su cuerpo al público" que, por momentos, se deshacía en llantos y gritos de adoración.

"Consiguió una experiencia íntima, como si estuviera en el salón de cada uno de ellos y les mirase a cada uno a los ojos de forma personal", relata Maariv.