La reina de la televisión en EEUU, Oprah Winfrey, bajará hoy el telón de su conocido programa, que tras 25 años en antena se convirtió en uno de los más influyentes de la pequeña pantalla y confesionario de famosos.

El carisma de Winfrey y su naturalidad a la hora de hablar de sus propios traumas generaron una relación de confianza y admiración con una legión de espectadores, principalmente mujeres, que llevaron a "The Oprah Winfrey Show" a ser el "talk show" diurno de más audiencia en la historia del país y también el más longevo.

El éxito de la presentadora, un claro ejemplo del llamado "sueño americano", hizo que pasara de ser una hija única de madre soltera criada en una localidad humilde en Misisipi a una de las personas más ricas de EEUU, con una fortuna que rondaba en 2010 los 2.700 millones de dólares (unos 1.900 millones de euros), así como una de las más poderosas.

Winfrey, de 57 años, es hoy en día uno de los líderes de opinión estadounidenses más importantes. Su explícito apoyo a Barack Obama en 2008 fue un revulsivo para la campaña presidencial del entonces senador, quien ha aparecido varias veces en su programa, donde también han sido populares las recomendaciones literarias de Oprah.

Casi cualquier libro que recibía su bendición pasaba casi de la noche a la mañana de ser un completo desconocido a situarse en la lista de los más vendidos en EEUU.

En 1996, una entrevista en "The Oprah Winfrey Show" a un ex ganadero en plena crisis del mal de las vacas locas hizo que el precio de la carne cayera a sus mínimos históricos en una década por unas acusaciones de prácticas poco apropiadas en la alimentación de las reses.

Winfrey fue denunciada por los ganaderos tejanos por daños valorados en 10,3 millones de dólares (unos 73, millones de euros), aunque la estrella televisiva salió victoriosa del pleito.

El aprecio de la diva televisiva por sus incondicionales seguidores la llevó a regalar por sorpresa coches a todo el público asistente a sus programas, una excentricidad publicitaria cuya repercusión internacional compensaba a los fabricantes.

Si algo no faltó en "The Oprah Winfrey Show" durante su cuarto de siglo de vida fueron famosos dispuestos a desvelar a una media de 6 millones de espectadores sus secretos más íntimos.

Fue ese el escenario que eligió Michael Jackson en 1993 para confesar que padecía vitiligo, enfermedad que le decoloraba la piel, en la entrevista más vista de la historia de EEUU, que fue seguida por 90 millones de personas en todo el mundo y en la que le llegó a preguntar sobre su virginidad.

En 2005, Tom Cruise se desmelenó en su visita al plató de Winfrey y declaró su amor por Katie Holmes dando saltos sobre un sofá ante la perplejidad de la presentadora, quien en 2009 escuchó en primera persona cómo Whitney Houston admitía su adicción a la marihuana y la cocaína ante las cámaras.

Ese mismo año, Winfrey acorraló emocionalmente a Mike Tyson en otra de sus entrevistas en la que el exboxeador se vino abajo al hablar del fallecimiento de su hija de 4 años en un accidente, y en 2010 fue el cineasta Tyler Perry quien acudió a su programa para hacer público que fue víctima de pedófilos cuando era niño.

El adiós hoy de "The Oprah Winfrey Show", cuyo contenido no ha trascendido, estuvo precedido por dos programas en los que la presentadora se rodeó de una larga lista de estrellas que no quisieron faltar al homenaje, tales como Tom Hanks, Will Smith, Michael Jordan, Stevie Wonder, Hallie Berry o Aretha Franklin.

El final del espacio que emite ABC no significará la retirada de Winfrey, quien en enero estrenó su propia cadena de televisión por cable, OWN, en la que se espera que continúe dando que hablar, aunque su nombre sí desaparecerá de la parrilla de los canales generalistas.

Por Fernando Mexía.