El periodista y realizador español Carles Bosch cree que su premiado documental sobre Pasqual Maragall, un expolítico español que padece Alzheimer, está ayudando realmente a romper tópicos sobre esa enfermedad y a descubrir que "la vida no acaba con el diagnóstico".

"La enfermedad está, claro que está, pero Maragall, el Pasqual Maragall de siempre, también está. Y le quedan años de estar", señaló Bosch en una entrevista con Efe en Buenos Aires.

Bosch, Maragall y la esposa de éste, Diana Garrigosa, se encuentran en el XIII Festival Internacional de Derechos Humanos de la capital argentina para presentar "Bicicleta, cuchara, manzana", recientemente galardonada con el Goya al mejor documental.

El realizador sigue en el filme los pasos del expresidente de la Generalitat (Gobierno regional) de Cataluña y de su familia durante los dos años posteriores al 20 de octubre de 2007, cuando hizo pública su enfermedad y su firme determinación de combatirla.

"Esta película ayuda a ver que la vida no se acaba con el diagnóstico", a romper con "ese tópico de que una vez que te diagnostican Alzheimer ya prácticamente no conoces ni a tu esposa, y eso es algo que nos viene por el cine de ficción", considera el periodista.

En su opinión, "lo que se sabe del Alzheimer a nivel popular es lo que nos ha llegado por el cine, con películas como 'El hijo de la novia', donde los pacientes están en un estado de la enfermedad muy avanzado. Pero al principio es mucho más sutil lo que ocurre".

Bosch reconoce que la repercusión que está teniendo la película "era un poco de esperar", excepto que "lo hubiera hecho mal como director", que fue su "gran miedo" al afrontar este proyecto.

"En el momento en que nos enteramos de que había sido seleccionada para ser exhibida en la Sección Oficial de la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián, respiré por fin tranquilo, porque mucho más que el placer o el éxito en esta película me ha movido el miedo al fracaso", admite.

"Aquí solamente cabía una cosa, hacer una gran película. Si no la gente no habría aceptado nuestra incursión dentro de la vida de los Maragall", señala el director.

Pero, a la vez, este trabajo fue especialmente "fuerte e intenso" para Bosch porque, "casualidades de la vida", su propio padre enfermó cuando empezó a seguir a los Maragall, y falleció el mismo día que el filme ganó el Goya a la mejor película documental, el pasado mes de febrero, motivo por el que no pudo asistir a recoger el premio.

Precisamente por la enfermedad de su padre se alejó un poco de la difusión y promoción de la película, pero decidió viajar a Argentina para participar en este festival, donde es el "invitado estrella", con la participación en varias actividades paralelas, para acompañar "ese gran esfuerzo que están haciendo ambos (Maragall y su esposa)".

"Estar paseando la película por el mundo no es el gran placer de su vida" en estos momentos, "pero él (Maragall) tiene un afecto especial hacia Argentina", donde vive una de sus hijas y su nieta, que nació en Buenos Aires precisamente durante el proceso de rodaje del documental, y es "uno de los momentos más emotivos" del filme, explica Bosch.

Tras su paso por Argentina, el director acompañará también a los Maragall a La Habana, donde participarán en la tercera edición del "Festival de Cine Español del Nuevo Milenio".

El primer documental de Bosch, "Balseros", que codirigió junto a su colega Josep Maria Doménech, en el que abordaron la realidad de siete exiliados cubanos que llegaron a Estados Unidos en busca de una vida mejor, fue nominado al Óscar al mejor largometraje documental en 2004.

"Bicicleta, cuchara, manzana" es su tercer trabajo cinematográfico, después de "Septiembres" (2007), un trabajo protagonizado por reclusos de varias prisiones madrileñas, por el que obtuvo también varios premios a nivel internacional.