Tras una intensa competición, el Festival de Cannes cierra en tono ligero y familiar con "Les Bien-aimés", donde Catherine Denevue y Chiara Mastroianni recrean en la ficción sus roles de madre e hija en una cinta que, dirigida por Christophe Honoré, pinta en musical las confusiones del amor.

"Creo en la vida pero no en la felicidad como estado constante", ha dicho en rueda de prensa la diva del cine francés y sobre ese fluir de pasiones y tormentos que es la vida se canta en la nueva película del director de "Chanson D'amour".

Esta vez, Honoré, el mismo que trató como una intriga versallesca las tramas de un instituto adolescente del siglo XXI en "La belle personne", desdobla los tiempos y comienza su historia en los convulsos años sesenta para acabar con el 11S.

"Pensé en cómo se conocieron mis padres durante los años sesenta, una época dorada para el amor, y quise compararla con las dificultades que encuentra alguien de mi generación en su vida amorosa y sexual a través de estas dos heroínas", ha reconocido el realizador, nacido en 1970.

Para no pensar tanto, decidió que habría que cantar. "Es muy insultante para un actor cantar, pero esta vez la voz es perfectamente natural, es casi un alivio", ha dicho la hija que Deneuve tuvo con otro mito, Marcello Matroianni, y que es actriz fetiche de Honoré, obsesionado con las infinitas combinatorias que generan sólo dos elementos como el sentimiento y el deseo.

Pierre Garrel, Ludovigne Saigner, Paul Schneider y el realizador checo Milos Forman completan el reparto de esta cinta que combina con tanta agudeza como liviandad el despiste sentimental que genera el cada vez más amplio abanico de opciones con el ideal romántico del amor para toda la vida.

"Es muy positivo tener quince tipos de mostaza en el supermercado, pero es verdad que a veces te puede llegar a agobiar", ha asegurado Schneider. "Y la fidelidad es muy relativa", ha añadido Deneuve. "Hay muchas parejas que cometen infidelidades que, en cambio, están siendo muy fieles a sí mismos", ha añadido.

Con Deneuve en la sala, ha sido inevitable que se hablara de mucho más que del filme, y ella misma ha relatado su relación con el Festival de Cannes, no como "una historia de amor, sino como una historia de cine".

"Cuando era joven era todo mucho más fácil porque no sabía nada de la vida. Todo parece más accesible, tanto la felicidad como el placer", ha dicho.

Y, cómo no, tuvo palabras para Lars von Trier, con quien trabajó en "Dacner in the Dark". "Sus declaraciones han sido muy impactantes, pero me ha impactado todavía más el uso descontextualizado que de ellas se han hecho en los medios de comunicación", ha aseverado.