Tilda Swinton explora las profundidades del dolor y la desesperación en su papel como la madre de un chicho de 15 años que comete una masacre en una escuela.

Pero el momento más estremecedor de "We Need to Talk About Kevin" ("Tenemos que hablar sobre Kevin") implicó para ella una lluvia de tomates podridos en medio de una multitud.

La primera escena de la película muestra al personaje de Swinton, una escritora sobre viajes llamada Eva, en un mar de cuerpos rojos retorciéndose en la Tomatina en España. La directora Lynne Ramsay hizo que Swinton se sumergiera en la mezcla, entre miles de personas en el pueblo de Buñol, donde se reúnen para una caótica guerra de tomates.

La escena es vibrante, cómica, impresionante y a la vez aterradora, un poco como el retrato de la maternidad en la película.

"Fue muy, muy intenso", dijo Swinton a The Associated Press en el Festival internacional de Cine de Cannes, donde "Kevin" es una de las favoritas para ser galardonada. "No es el tipo de cosas que a uno le gustaría repetir".

"Cada vez que veo las imágenes puedo oler la mezcla, no sólo de tomates podridos y cerveza, además de bastante cantidad de orina, pues la gente ha estado parada ahí desde las siete de la mañana, sino de testosterona, es pura testosterona".

"La película estará incompleta hasta que tengamos testosterona en ella", dijo.

Precisamente la testosterona es un elemento volátil en el filme que explora la violencia masculina desde el punto de vista de una mujer. Basada en la novela de la escritora Lionel Shriver, muestra a Eva tratando de entender el crimen cometido por su hijo, por el cual se siente responsable.

En la interpretación de Swinton, Eva está conmocionada, devastada por el dolor. En los recuerdos aparece furiosa, resentida y sobrepasada, molesta desde el comienzo con su difícil hijo.

Swinton considera que la película toca un tabú: el hecho de admitir que la crianza de los hijos es un trabajo pesado.

"Recuerdo que poco después de haber dado a luz me di cuenta que mi imaginación había adoptado una capacidad brutal que nunca había tenido antes", dijo Swinton, quien es madre de unos mellizos adolescentes. "El embarazo es brutal como es, pero existe algo sobre la experiencia de dar a luz que estira en todos los sentidos tu capacidad de imaginación sobre la brutalidad".

"Creo que después de eso no hay marcha atrás. Es un tipo de inocencia que se pierde. Quedas bañado en sangre, literalmente. Cuando leí el libro me di cuenta de que hablaba de eso y lo agradecí".

Swinton, de 50 años, comenzó su carrera en la década de 1980 con películas experimentales de directores como Derek Jarman y Sally Potter, quien le hizo interpretar un personaje andrógino que viajaba en el tiempo en "Orlando" de 1992.

En general ha tenido una carrera bastante variada y gratificante en el cine. También puede realizar películas comerciales y ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto por "Michael Clayton", del 2007.

"Kevin" fue un éxito en la primer semana del festival y Swinton es considerada una de las contendientes para el premio a la mejor actriz del festival.

Por ahora la idea de ganar premios por "Kevin" de parte del jurado encabezado por Robert De Niro le da algo de risa.

"¿Que si vamos a ganar una rifa? Es una rifa, he estado en demasiados jurados y por eso lo tomo así".

"Lo jurados tienen esa extraña función de entregar premios, pero esto nunca ha sido lo más importante. Por experiencia sé que ves muchas películas y tienes pláticas fantásticas con la gente y luego está ese proceso nocivo en el que tienes que elegir".