El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, está dispuesto a someter a una cuestión de confianza en el Parlamento las reformas económicas que se comprometió a acometer el pasado miércoles en el Consejo Europeo ante las exigencias de la Unión Europea (UE).

En una conversación con el "Corriere della Sera" que hoy publica el diario milanés, el mandatario explica que su intención es presentar los próximos 9 y 10 de noviembre en el Parlamento los compromisos a los que ha llegado con la UE, recogidos en la famosa carta con su "declaración de intenciones".

Berlusconi asegura que las reformas van en el interés del país y por ello está dispuesto a recurrir al voto de confianza, que, en el caso de no ser aprobado, puede hacer caer su Ejecutivo y que supone además un recurso de urgencia para acelerar la aprobación de las leyes, ya que permite saltarse el debate de enmiendas en el Parlamento.

"El Parlamento tiene que darse cuenta de que lo que hemos presentado en el Consejo Europeo es un programa vinculante. Italia seguirá apoyada por el Banco Central Europeo (BCE) solo si lo aprobamos, si transformamos las palabras en hechos. Si no es así, no habrá más ayudas para este país", afirma el primer ministro.

"La oposición continúa con la letanía de que dé un paso atrás, sin darse cuenta de que este es el momento de pensar en Italia. Solo yo y mi Gobierno podemos realizar este programa de reformas para 18 meses. Es por esto por lo que no hay ninguna posibilidad de que yo me eche a un lado", añade.

En todo momento Berlusconi se muestra convencido de que agotará la legislatura en 2013, a pesar de la incertidumbre de esta última semana ante la oposición de sus socios de Gobierno de la Liga Norte a reformar el sistema de pensiones, resuelto finalmente con el compromiso de retrasar de los 65 a los 67 años la edad de retiro laboral, sin tocar las jubilaciones anticipadas.

El mandatario niega que, como han publicado algunos periódicos estos días, haya llegado a un acuerdo con la Liga Norte para adelantar las elecciones a la próxima primavera, unos comicios que, según él, tampoco interesan a la oposición, con el Partido Demócrata envuelto en luchas internas.

Por ello, el jefe del Gobierno detalla el calendario de las reformas económicas de Italia para los próximos meses, que empieza por la revisión antes del 15 de noviembre del uso de los fondos estructurales europeos para las regiones y la aprobación antes del 30 de noviembre de la medida para ofrecer hipotecas con mejores condiciones a los jóvenes.

Antes de que acabe el año, Berlusconi se compromete a aprobar medidas para fomentar el empleo juvenil y femenino; como muy tarde el 31 de enero pretende abordar "la libre competencia" en los servicios públicos y un mes más tarde la ley de dependencia y sobre pensiones.

Como muy tarde a finales de marzo, el Gobierno italiano pretende aprobar la liberalización de los servicios comerciales y de sus horarios; un mes más tarde, la reforma constitucional del Estado y a más tardar el 31 de mayo la reforma laboral, uno de los asuntos más espinosos, pues los sindicatos ya han anunciado su intención de ir a la huelga, ya que creen que traerá "despidos fáciles".

Y a finales de junio de 2012 es el plazo máximo que Berlusconi se ha puesto para que el Parlamento apruebe la introducción en la Constitución italiana de la exigencia del equilibrio presupuestario, como ya ha hecho España.

Según informa el "Corriere della Sera", desde Bruselas se exige a Italia que reduzca su endeudamiento del 120 % actual al 113 % de su PIB en 2014, lo que supone unos 35.000 millones de euros menos cada año (unos 100.000 millones en total), dado que la actual deuda pública es de casi 1,9 billones de euros.